Safari nómada por Botswana

Safari nómada por Botswana
La nueva tendencia en los safaris es el plan old school, es decir, acampar en la naturaleza salvaje; por ejemplo, con Ralph Bousfield, uno de los mejores guías de África. 
Julio 16, 15
Fotografías por: David De Vleeschauwer

¿Cómo haces una entrada inolvidable en algún lugar profundo del Delta del Okavango en Botswana? Llegando en tu propio aeroplano vintage, oportunamente llamado A2-San (refiriéndose al acampador San). Lo pilotas por ti mismo, por supuesto, y lo estacionas diestramente cerca de la pista polvorienta donde permanecerá durante cuatro días, dependiendo de la misericordia de los babuinos, hasta que regreses de tu aventura de safari móvil. No, desafortunadamente no estamos en una cita en la pista de aterrizaje Xakanaxa con Robert Redford, sino presenciando el arribo aéreo del señor Ralph Bousfield, uno de los mejores y más buscados guías de safari y experto en África del continente. Aunque Redford y Bousfield comparten la misma mirada intensa de ojos azules y saben cómo atrapar y mantener tu atención, las comparaciones se quedan ahí. Ralph Bousfield es el paquete completo, sin necesidad de actuar o ganar un premio Oscar. Él cierra su avión, lo asegura contra cualquier bestia salvaje curiosa y se acerca a nosotros con un deslumbrante instinto natural. Alto, bronceado, con un largo, claro y rizado cabello bañado por el sol; va vestido con un estilizado traje de safari (nada de Gore-Tex para este moderno Tarzán, ¡no señor!), mancuernillas de protección y pulseras en el brazo derecho; Rolex en la muñeca izquierda y ligeramente equipado para unos emocionantes días en la naturaleza.

 

 

La nostalgia de la verdadera África

 

Nuestro grupo de nueve integrantes llega en varios aviones pequeños, procedentes de diferentes rincones del mundo. Un puñado de distintas nacionalidades y edades; todos en busca del mismo impacto: una experiencia transformadora en la naturaleza, guiada por el propio Ralph Bousfield. Nuestro parque de juego es el vasto e interminable Delta del Okavango, uno de los más diversos y ricos destinos de safari en África. En un tranquilo rincón de la Reserva Natural de Moremi, un parque de 5 000 kilómetros cuadrados, pasaremos tres noches de campamento. “Un verdadero safari como los que se acostumbraban: en su forma más pura”, dice Ralph, cuando comenzamos nuestro viaje montándonos en uno de los dos nuevos todoterreno Toyota para el viaje de tres horas hasta el sitio donde están las tiendas de campaña. La mayoría de los viajeros que van a un safari se hospedan en campamentos y albergues cómodos y lujosos, y permanecen en un solo lugar. En los viejos tiempos, ir de safari significaba viajar desde tierras lejanas a África, y una vez aquí, al ir de un lugar a otro, se descubría y disfrutaba un viaje lento, montando campamentos en diferentes sitios. Lo que Ralph quiso hacer con su compañía de safaris Uncharted Africa fue recuperar esa mágica nostalgia. Él ha aplicado la misma filosofía en sus otros campamentos en el Kalahari, el legendario campo de Jack y en el superelegante San Camp. Su bien gestionada operación de acampado móvil le permite establecer campamentos en cualquier lugar, incluso aquí en los humedales del Delta del Okavango, cubiertos en 70% por albercas naturales, ríos y pantanos. Un equipo de 10 personas condujeron el robusto camión de Uncharted Africa y dos vehículos de safari desde el campamento base en Makgadikgadi Pans, en Kalahari, hasta el Delta del Okavango, llevando con ellos todo lo necesario para una lujosa expedición móvil. Una que evoca esa sensación de estar en África desde el primer segundo de tu llegada. Ese: “¡Bam!, ¡realmente estoy en África y ya me encanta!”. Tiendas de campaña con sus propias regaderas de cubo (con humeante agua calentada en la fogata), baños apropiados, además de cómodas camas de hierro forjado. También en ese camión hay una carpa lounge con alfombras marroquíes, cojines afelpados y una enorme mesa siempre con finas carpetas de lino y cubiertos antiguos ¿Quién necesita frías lámparas LED si tienes cálidas luces brillantes de parafina para destacar la intensa oscuridad de las noches africanas?

 

 

El Ferrari del Safari

 

“¿Quién quiere gatos?”. A la izquierda hay un león entre los arbustos y a la derecha, una leona muy perezosa. A tan solo diez minutos de camino ya tenemos algunos esplendores de la vida silvestre. Hay poco movimiento en el campo, hace demasiado calor en el delta y los animales se esconden y dormitan a la sombra. Afortunadamente no estamos aquí solo para ver a los cinco grandes y marcarlos en la lista de lo que ya observamos. Cuando te embarcas en un safari con Ralph, eres afortunado y apreciarás “el cuadro completo en lugar de la lista completa”. “¿Sabías que el Delta del Okavango es un lugar maravilloso para presenciar los cambios de tiempo? Esta es una de las masas de tierra más antiguas y estables del mundo. No son muchos los seres humanos que han vivido o interactuado aquí. Así que incluso al observar a los viejos árboles, los científicos pueden aprender mucho acerca de la evolución”, explica Ralph mientras nos movemos a través de la exuberante vegetación del Moremi. “Ah, miren eso. ¡Un impala!”. Aunque la mayoría de los guías de la fauna no prestan mucha atención a estos antílopes africanos, a Ralph le fascinan. “Son bellezas reales, incluso mejores que los coches italianos. Se ven impresionantes, pero también trabajan. Encontrarán impalas en un montón de decoración art déco. Tienen una dieta muy variada, incluso comen plantas venenosas, pero gracias a su instinto saben qué y cuánto comer para no morir”, comenta. Ralph maneja el 4x4 mientras habla y señala a las plantas, árboles y pequeños animales, deteniéndose para mostrarnos una miniorquídea magníficamente fragante, mirar huellas en la arena, discutir el uso de antibióticos y el cuantioso número de plantas medicinales que tienen aquí. “Tomemos como ejemplo el ǁhoba, mejor conocida como hoodia gordonii, una planta suculenta que suprime el apetito y que era usada por los nativos cuando tenían que caminar durante largos períodos en el Kalahari”. Como no tenemos ninguna ǁhoba a la mano, nos tomamos un descanso para almorzar junto a un lago tranquilo donde pasean los hipopótamos. Sándwiches hechos con pan recién horneado, café caliente y té con galletas caseras. Los hipopótamos ríen y resoplan a la distancia en el agua mientras Ralph y su equipo nos sirven como verdaderos caballeros. Se trata de hacer de todo en la naturaleza.

 

 

Sangre pionera

 

Antes de instalar el campamento en este remoto rincón de la Reserva Natural de Moremi, Ralph voló un par de veces sobre el área, casi como un águila, para encontrar el mejor lugar posible. Lo halló cerca de un pantano, pero no demasiado cerca para evitar encuentros con los territoriales hipopótamos. Llegamos en la oscuridad y encontramos algunas lámparas iluminando nuestras tiendas y a la distancia el resplandor parpadeante cerca de la carpa principal. Simon, el director del campamento, y su equipo nos esperan con toallas refrescantes y un bar móvil con las mejores bebidas africanas posibles. Una copa fría de un sauvignon blanc para las damas, una fresca cerveza St. Louis para el fotógrafo, y G&T, por supuesto, celestial gin and tonic, no las versiones complicadas que sirven hoy en día en los clubes de lujo en Nueva York o Londres. En esta última ciudad, Ralph tiene un pied-à-terre y lo utiliza como base cuando intercambia el continente madre por el viejo continente, de donde es originaria su familia. Todo comenzó cuando su bisabuelo, Richard Granville Nicholson, fue elegido para escoltar a la emperatriz Eugenia al sitio de la tumba de su hijo después de la guerra anglo-zulú a finales del siglo xix. El lado materno de Ralph llegó a África alrededor de 1670. Su padre, Jack, una leyenda en África, era un cazador blanco profesional y la cuarta generación de la familia que vivía en África. Él cazó 53 000 cocodrilos, fue atacado por un elefante y un colmillo le atravesó los pulmones; desafortunadamente murió cuando tenía 69 años en un accidente aéreo cuando volaba con Ralph sobre el Delta del Okavango. Bajo la luz vacilante de las velas todavía puedo detectar las cicatrices y la piel dañada en los brazos de Ralph (45% de su cuerpo sufrió quemaduras graves en el accidente del que, por fortuna, sobrevivió), y una vieja herida que lo obligó a someterse a diálisis renal durante cuatro semanas. Provenir de un largo linaje de pioneros africanos y llevar una vida intensa en medio de la naturaleza cobra su peaje. En el caso de Ralph, está claro que todas estas desventuras nunca lo detendrán de ser un verdadero explorador.

 

 

Rebosante testosterona

 

Después de una noche llena de rugidos de leones e hipopótamos, es hora de levantarse antes del amanecer y salir a la carretera. No hay un plan real, nada de apresuramientos para ver esto o aquello. Simplemente conducir lentamente por los alrededores, respirar el olor de la salvia silvestre, sentir el aire frío de la mañana hidratando el rostro y dejar que los primeros rayos de sol nos hagan sentir vivos otra vez. Ralph llama al inicio de la mañana y al término de la tarde, los tiempos apacibles del día. Esta es probablemente la forma en que la mayoría de los animales salvajes despiertan: usando sus sentidos, agudos, alertas y vívidos. También escuchamos con atención las fascinantes historias sobre cada planta y animal que encontramos. Si quieres ir de safari con una atractiva “enciclopedia” africana y llena de vida, ya sabes a quién llamar. Sus estudios sobre conservación de la naturaleza y años y años de experiencia de trabajo con biólogos, naturalistas, conservacionistas, expertos y en especial con los guías, han hecho de Ralph lo que es y principalmente lo que sabe. “Uno de mis mejores amigos, el biólogo Craig Jackson, utilizó esta área para poner a prueba sus proyectos de frontera natural con perros salvajes. Con orina colocada estratégicamente, trata de restringir los movimientos de estos animales notoriamente conocidos por traspasar las cercas, con el fin de mantener a los caninos en peligro de extinción en suelo protegido. Es uno de los estudios más largos jamás realizados con animales salvajes en África”. Ralph conduce a través de un campo abierto y cuenta la historia de los perros salvajes. BBC Earth filmó todo el episodio sobre los perros salvajes aquí. Es de verdad uno de los sitios más importantes del mundo para estudiar y ver a estos pequeños animales. Mientras conducimos a lo largo de estrechos caminos bordeados de árboles de acacia espinosa admiramos cosas maravillosas. No solo los cinco grandes están ahí, sino también una preciosa carraca lila y un elegante búho-águila gigante que nos mira con curiosidad levantando la cabeza arriba y abajo para calcular la distancia entre él y nosotros. Un poco más adelante observamos un trío de raros chacales con rayas laterales que solo se encuentran en este rincón del continente. “Estos son más sociales que cualquier otro chacal –explica Ralph–. Mientras que el chacal común tiene una actitud de ‘todo para mí y uno para ti’, el rayado es un mejor amigo, con una actitud de: ‘todo para ti y uno para mí’. El ingenio inglés nunca está lejos cuando Ralph cuenta sus historias, sobre todo cuando ve a su amado impala. “¡Mira! ¿Ves el color de ese macho en celo? ¿Qué tan grande es su cuello? Está rebosante de testosterona, totalmente intoxicado por ella”. Ralph sonríe y mira con asombro cómo algunos impala machos marchan frente a nuestro auto. Manteniendo una capacidad de asombro absoluto, y nunca perdiéndola, es como todo viajero debe experimentar África. Olvida los cinco grandes, todo se trata de las ilimitadas maravillas de la naturaleza.

 

 

Safari al natural

 

Después de ver un águila despegar con una enorme serpiente y luchar con ella en un árbol, avistar a una mangosta que, de acuerdo con Ralph, es una de las luchadoras más fuertes del reino animal, y algunos avistamientos de antílopes, es momento para el brunch, una cálida ducha de cubo, y algunos R&R. Ralph monta el campamento móvil exactamente con la misma configuración que usa para un grupo de personalidades y celebridades. Cuenta la historia de cómo fue anfitrión de George W. Bush, y cómo tuvo que lidiar y vivir con más de 70 agentes secretos en la selva circundante. “Cada mañana me dirigía a la tienda enorme de los ‘ops’ y decía buenos días, ¿cómo están? Y nunca tuve una respuesta o un asomo de emoción de esos agentes. Entiendo las políticas, pero un poco de cortesía o de humanidad son siempre bienvenidas, ¡sobre todo en plena naturaleza!”. Ralph puede contar cientos de historias de invitados excepcionales y encuentros (de la talla de los cineastas Joel y Ethan Cohen y del expresentador de Top Gear, Jeremy Clarkson ). Ha llevado expediciones a regiones desconocidas de Etiopía, Chad, Mozambique y Angola, lugares donde a veces las tribus locales ven a una persona blanca por primera vez en su vida. Muchos viajeros ricos quieren a un líder que valore la complejidad e intensidad de este continente y que sea capaz de transmitir un asombro constante y respeto hacia el enorme y hermoso continente africano. Ralph está tan bien conectado que puede organizar cualquier cosa en cualquier lugar. Sin embargo, la belleza de esto es que los clientes están en la luna y Ralph también porque una vez más, aprende, experimenta y se encuentra constantemente maravillado. “Un privilegio”, así llama él a su trabajo y su vida.

 

 

Deslizándose por el Delta

 

Es hora de un crucero. Al día siguiente saltamos a una pequeña barca de dos pisos, que se desliza a través de canales poco profundos de agua cristalina. A veces con calma, y otras con rapidez. El delta cuenta con casi 11 kilómetros cúbicos de agua procedentes de las montañas de Angola y que desaparecen a cientos de kilómetros tierra adentro en el seco Kalahari. En el barco, pequeños grupos comienzan a formarse. Un conservacionista de Brasil y uno de Sudáfrica se reúnen arriba con Ralph y charlan sobre la naturaleza, intercambian historias, observaciones y experiencias. Abajo, algunas damas disfrutan del sol, de la vida lenta del delta, mientras observan por encima del agua la exuberante vegetación, tratando de ver cocodrilos, al raro sitatunga o al famoso lechwe, un antílope acuático con pezuñas alargadas y una sustancia repelente al agua en sus piernas para poder moverse rápidamente a través de aguas poco profundas. Después de un refrescante baño en aguas poco profundas y libres de hipopótamos y cocodrilos, y un almuerzo flotante con parmesano recién hecho, es momento de volar a nuestro próximo campamento en una pequeña isla. Una vez más, todo se ha montado antes de nuestra llegada. Un puñado de tiendas de campaña (con camas con mosquiteros), un bar móvil, una larga mesa junto a una fogata y dos baños rústicos en la parte posterior. Hablamos de estrellas alrededor de la fogata, miramos la Vía Láctea, escuchamos a los leones rugir en la distancia y bebemos nuestro G&T, por lo que nos sentimos lo suficientemente valientes como para entrar en nuestra tienda con mosquiteros para dormir en la naturaleza. En mitad de la noche, con el rumor de los hipopótamos no tan lejos, miro hacia el cielo oscuro y observo una estrella fugaz. Un hipopótamo se ríe mientras chapotea en el agua y me pierdo de nuevo en un estado de sueño estando alerta.

 

 

Mi compañero, el honeyguide

 

Antes de salir de nuestro sitio de acampada, Ralph nos lleva en un recorrido por la pequeña isla. Todo tiene una historia. “Esta planta también se utiliza en ayurveda de la India y para colorear las famosas canastas tejidas de Botswana”. Caminamos más lejos en el campo y nos detenemos a escuchar y a aprender. Ralph recoge un trozo de palmera vacía y esculpe un silbato con el cuchillo. “Yo solía usar esto para atraer honeyguides, aves pequeñas e inteligentes que saben cómo trabajar con los humanos para encontrar colmenas. Una vez que los seres humanos recogen la miel, el honeyguide tomará y comerá lo que queda. Incluso es capaz digerir la cera de abeja; junto a la polilla es el único animal en el mundo que puede hacer esto. ¡Absolutamente extraordinario! Ralph sonríe mientras ensaya su silbato. Todos a su alrededor escuchamos y miramos hacia los árboles en silencio. Mientras, en el mundo normal, fuera del delta y lejos de Botswana, todo y todos corren acelerados luchando contra el tiempo. Aquí, de pie, vemos hacia el cielo azul escuchando el sonido de un silbato hecho a mano y viendo a nuestro carismático guía asombrarse de nuevo. “¿Sabes lo que es la magia? Nada sucede por casualidad en la naturaleza”. Ralph se pone su elegante sombrero hecho a la medida, coloca de nuevo su cuchillo en la bolsa de su cinturón y desaparece entre la maleza, con las manos detrás de la espalda y todavía con el silbato honeyguide hecho a mano en sus fuertes manos.