A comerse Bangkok

Fotos de Mario Cherrutti
A comerse Bangkok
Una experta nos da las mejores recomendaciones para comer en Bangkok.   
Julio 7, 14
Fotografías por:

Kee Kasemsuk, Directora de Relaciones Públicas de The Peninsula Bangkok, nos da sus mejores recomendaciones para comer en Bangkok. 

“Bangkok es un paraíso culinario, un viaje sensorial del sabor que no tiene rival y garantiza deleitar hasta a los más exigentes. Además de la cocina tailandesa, con sus combinaciones de picante, agrio, dulce y salado, el revoltijo incluye también casi cualquier tipo de comida del mundo. Las opciones no tienen límite, día o noche. Hay food-courts que dan un gran valor por tu dinero, lugares para comer junto al río, para cenar al estilo tailandés en casas antiguas, cruceros, restaurantes trendy y mercados de comida. 

 

Mei Jian: “Se puede empezar por el ganador de premios Mei Jian, de comida cantonesa en The Peninsula Bangkok. El chef residente es chino y ha cocinado banquetes para la monarquía y cabezas de estado.” 

 

Eat Me: “El nombre es menos una sugerencia y más una promesa de algo irresistible. Esta galería y restaurante se encuentra en Soi Convent en Silom, y cumple su promesa al servir comida moderna internacional que hace agua la boca, muy buenos tragos y postres irresistibles.” 

 

Bo Lan: “Reconocido por muchos años como uno de los mejores restaurantes tailandeses en Bangkok, Bo Lan no es el típico restaurante de todos los días. Éste es el tipo de lugar al que vas cuando quieres impresionar a alguien que piensa que ya lo ha probado todo. El nombre viene de dos chefs, Duanporn Songvisaya “Bo”, y Dylan Jones, que trabajaron bajo la supervisión del chef con estrella David Thompson, en Nahm, Londres. El restaurante y su pequeño jardín se esconden en una angosta calle que sale de Sukhumvit Soi 26.” 

 

Yaowarat y Chinatown: “La comida de la calle siempre es divertida y es de lo más tradicional. Yaowarat y Chinatown son famosos por sus puestos que se balancean en los pavimentos poco prácticos, sin mencionar de dudosas condiciones sanitarias. Y aún así, cada silla de plástico está ocupada por alguien y siempre hay alguien más esperando pacientemente, mientras se procura no ser golpeado por tuk- tuks y bicicletas.”