El final romántico de Baviera

El final romántico de Baviera
Manejamos por el sur alemán hasta llegar a la Romantische Strasse y a la montaña más alta del país. 
Mayo 27, 15
Fotografías por: Travesías

1. Ratisbona

En épocas medievales los mercaderes romanos demostraban su poderío con torres y edificios que escondían patios donde pasaban las tardes cómodamente. Gracias al Danubio el comercio floreció y dejó esta ciudad millonaria, aunque poco a poco cayó en decadencia y por siglos se mantuvo como un pequeño pueblito, hasta que en 1967 se abrió la University of Regensburg, que la convirtió en una ciudad llena de hoteles y restaurantes. Su catedral gótica, el Danubio y los monasterios son el escenario ideal para comenzar la ruta por Baviera.

 

2. Múnich

Una megaurbe que se puede recorrer de muchas formas, ya sea a través de sus edificios descomunalmente tecnológicos como el de BMW o la Allianz Arena (casa del equipo de futbol Bayern München) o a través de un clásico paseo en el centro, por sus plazas, mercados y jardines, muchos de ellos dañados por los más de 70 bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Las cicatrices todavía están a la vista, algunas cornisas y columnas derribadas no fueron reconstruidas, sino simuladas con pintura, a manera de homenaje.

 

3. Füssen

Una escala muy romántica. Tanto, que hicieron una ruta turística llamada Camino Romántico (Romantische Strasse) y termina aquí, en esta ciudad de casitas de colores, rodeada de castillos y palacios. Entre ellos, uno de los más famosos de Europa, Neuschwanstein. Lo mejor, está abierto al público, increíblemente conservado. Lo malo, está tan lleno de gente que te obliga a salir en menos de 40 minutos. Para quienes se “engentan” fácilmente, existe un lado B, Hohenschwangau, un castillo con menos visitantes y más historia.

 

4. Garmisch-Partenkirchen

Por mucho, el pueblito (o pueblitos hermanos, mejor dicho) más tranquilo de nuestra ruta. Tal vez fue casualidad, pero también fue el más soleado; provocaba para tomarse una cerveza bávara en una de tantas terrazas. O subir al Zugspitze, el punto más alto de Alemania, y a donde se puede llegar ya sea con una excursión a pie o en un teleférico que te deja en la cima en unos minutos. En invierno el resort de esquí recibe a miles de visitantes, por lo simpático de estos pueblitos tan alemanes que parecen de mentiras.