Orquestando viajes: Alondra de la Parra en Roma

Orquestando viajes: Alondra de la Parra en Roma
Aun cuando el trabajo ocupó gran parte de mi agenda, encontré espacio para disfrutar de la amplísima oferta cultural —y gastronómica— de la capital italiana.

Llegué a Roma muy emocionada por la oportunidad de dirigir la orquesta de la  Accademia Nazionale di Santa Cecilia, con la participación del sobresaliente violinista David Garrett. El concierto fue en el anfiteatro al aire libre del Parco della Musica, una obra del arquitecto Renzo Piano, con cuatro salas de conciertos, que complementan la oferta cultural de Roma.

 

Aun cuando mi  trabajo ocupó gran parte de mi tiempo, no dejé pasar la oportunidad de disfrutar la amplísima oferta gastronómica de Roma. Uno de mis favoritos fue el restaurante Fiore di Zucca, en la Vía Donizetti, a pocos pasos de la Villa Borghese. Pedí un spaghetti Cacio e Pepe. También probé la carbonara y una pizza que estaba deliciosa. 

 

Después, la visita obligada son los jardines de la Villa Borghese, con 80 hectáreas de espacios verdes y hemosas edificaciones del renacimiento italiano del siglo xiv como la Villa Borghese Pinciana, sede de la famosa Galería Borghese, con obras de Caravaggio, Rafael y Bernini. 

 

En la noche, aprovechando que estaba cerca, fui a cenar al restaurante Le Jardin de Russie, del Hotel de Russie, un espacio romántico y con excelente gastronomía. Probé la recomendación del chef: los ravioles con carne y con la salsa italiana tradicional de tomate, los mejores que he comido. De postre pedí el gelato de maracuyá sin remordimientos.

 

Tampoco podía faltar una visita al Trastévere, un barrio bohemio, de edificios medievales y calles estrechas llenas de restaurantes y bares, superanimados. Si uno quiere tomarle el pulso a la juventud de la ciudad esta parada es imperdible.

 

Finalmente, para las compras hay que ir a Vía del Corso donde hay opciones para todos los presupuestos. Entre tienda y tienda tuve que buscar dónde comer y encontré un simpático restaurante llamado La Capricciosa donde pedí una pizza quattro stagioni con ensalada de espinacas muy recomendable.

 

Nunca hay tiempo suficiente para conocer Roma, por eso, antes de irme pasé por la Fontana di Trevi y lancé mis tres monedas, esperando volver muy pronto.

 

 

Alondra de la Parra

 

Ha dirigido más de 70 orquestas en Francia, Alemania, Estados Unidos, Japón, Brasil, Suecia y Rusia (entre ellas la Orquesta de París, la Filarmónica de Londres, la Sinfónica del Radio de Berlín y la Cameristi della Scala de Milán). Actualmente es Embajadora Cultural Oficial de México. Sigue sus viajes en Twitter e Instagram en @alondradlp

Orquestando viajes: Alondra de la Parra en Roma
Aun cuando el trabajo ocupó gran parte de mi agenda, encontré espacio para disfrutar de la amplísima oferta cultural —y gastronómica— de la capital italiana.
Agosto 30, 16
Fotografías por:

Llegué a Roma muy emocionada por la oportunidad de dirigir la orquesta de la  Accademia Nazionale di Santa Cecilia, con la participación del sobresaliente violinista David Garrett. El concierto fue en el anfiteatro al aire libre del Parco della Musica, una obra del arquitecto Renzo Piano, con cuatro salas de conciertos, que complementan la oferta cultural de Roma.

 

Aun cuando mi  trabajo ocupó gran parte de mi tiempo, no dejé pasar la oportunidad de disfrutar la amplísima oferta gastronómica de Roma. Uno de mis favoritos fue el restaurante Fiore di Zucca, en la Vía Donizetti, a pocos pasos de la Villa Borghese. Pedí un spaghetti Cacio e Pepe. También probé la carbonara y una pizza que estaba deliciosa. 

 

Después, la visita obligada son los jardines de la Villa Borghese, con 80 hectáreas de espacios verdes y hemosas edificaciones del renacimiento italiano del siglo xiv como la Villa Borghese Pinciana, sede de la famosa Galería Borghese, con obras de Caravaggio, Rafael y Bernini. 

 

En la noche, aprovechando que estaba cerca, fui a cenar al restaurante Le Jardin de Russie, del Hotel de Russie, un espacio romántico y con excelente gastronomía. Probé la recomendación del chef: los ravioles con carne y con la salsa italiana tradicional de tomate, los mejores que he comido. De postre pedí el gelato de maracuyá sin remordimientos.

 

Tampoco podía faltar una visita al Trastévere, un barrio bohemio, de edificios medievales y calles estrechas llenas de restaurantes y bares, superanimados. Si uno quiere tomarle el pulso a la juventud de la ciudad esta parada es imperdible.

 

Finalmente, para las compras hay que ir a Vía del Corso donde hay opciones para todos los presupuestos. Entre tienda y tienda tuve que buscar dónde comer y encontré un simpático restaurante llamado La Capricciosa donde pedí una pizza quattro stagioni con ensalada de espinacas muy recomendable.

 

Nunca hay tiempo suficiente para conocer Roma, por eso, antes de irme pasé por la Fontana di Trevi y lancé mis tres monedas, esperando volver muy pronto.

 

 

Alondra de la Parra

 

Ha dirigido más de 70 orquestas en Francia, Alemania, Estados Unidos, Japón, Brasil, Suecia y Rusia (entre ellas la Orquesta de París, la Filarmónica de Londres, la Sinfónica del Radio de Berlín y la Cameristi della Scala de Milán). Actualmente es Embajadora Cultural Oficial de México. Sigue sus viajes en Twitter e Instagram en @alondradlp