A salir por el pan

A salir por el pan
Artesanal, orgánico o centenario, San Miguel de Allende tiene una oferta variada de pan que invita a probarlo todo.
Marzo 17, 16
Fotografías por: Paulina Figueroa

San Miguel de Allende es un pueblo de tradiciones y de tradición por la fiesta. Las celebraciones religiosas, entre lo pagano y lo fervoroso, son una costumbre permanente que se vive –sin exagerar– casi todos los días. Campanas y cuetes deben ser dos de los sonidos más comunes en esta joya del Bajío, pero si hablamos de comida, el pan es también una de esas maneras de celebrar más allá de lo religioso.


Además del pan de fiesta que puede encontrarse en el centro cuando hay alguna celebración, en San Miguel conviven las panaderías clásicas de pueblo con las de estilo europeo y las orgánicas.

 
Una de las panaderías con mejores productos es La Buena Vida. Se puede pasar por el pan de sal o el de dulce a su local en la calle de Hernández Macías, frente al Centro Cultural Ignacio Ramírez, o bien, darse una vuelta los sábados en el Tianguis Orgánico. En este último, una fila larga para comprar pan cada semana sólo puede significar algo: saben hacerlo bien.

 

La recomendación son los roles de canela con nuez o un pan de chocolate para después del almuerzo. Otra opción es comprar sus estupendos y variados panes artesanales multigrano con distintos ingredientes (pasas, nueces, salvado…), rebanados al gusto y perfectos para armar sandwiches o acompañar pastas. Sus bolillos del sol (integrales con semillas mixtas y un poco de miel) son de los consentidos de quienes ya los conocen.


Otra parada indispensable es Cumpanio. La panadería del restaurante es de tipo europeo y se esmera por tener pan siempre fresco para el postre o para llevar a casa. Si eres fan de los croissants, los garibaldis y el pan de chocolate (con cacao mexicano) este es el lugar para degustarlos tal como fueron pensados por los panaderos franceses.

 

Su repostería también es exquisita y, de hecho, nos confesaron que los limones que usan son auténticos sicilianos. Los fines de semana ofrecen sus productos en Panio, su punto de venta en el Mercado Centro, y ya anunciaron una nueva panadería (del doble de tamaño que la matriz) en los próximos meses.

 

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Para percibir la atmósfera de una panadería de antaño nada como darse una vuelta (desde las 6 de la mañana) por La Colmena, ubicada en la calle de Reloj, a sólo media cuadra de la plaza principal. Se trata de un negocio que en 2001 cumplió 100 años, lo que le valiera un reconocimiento por parte del gobierno federal del PAN (irónicamente).

 

Antonio Rayas, nieto del fundador, nos aclara que en La Colmena hacen los bolillos con “buena costra”, a diferencia de las panaderías de los supermercados. Además de conchas, polvorones y campechanas, ofrecen galletas de diferentes estilos, cada una con su receta particular, algunas de éstas existen incluso desde que el señor Antonio era un niño (tiene 62 años).

 

Una silla antigua junto a los vitrales que muestran el pan y las galletas, así como un altar de Jesús en una de las esquinas del local, son algunos de los detalles de esta panadería-museo que agrega ese toque mágico a San Miguel de Allende. Aquí hay que salir por el pan.