Tras los pasos de Roberto Bolaño

Tras los pasos de Roberto Bolaño
Ruta literaria por la Ciudad de México inspirada en el autor chileno.
Abril 26, 16
Fotografías por: FlickrCC Luis Fernando Franco Jiménez

Cada ciudad tiene una historia que se vincula con lo que nos conforma como habitantes, caminantes, turistas, pasajeros con curiosidad; y la Ciudad de México, durante el siglo XX, se volvió una ciudad deseada por muchos escritores del continente americano, al punto de convertirse en un personaje de sus ficciones.

 

Uno de ellos fue el poeta y narrador chileno Roberto Bolaño (1953-2003), quien llegó por primera vez a nuestro país en 1968, poco antes de las protestas estudiantiles, y después de volver a Chile en pleno golpe de Estado, decidió viajar de nueva cuenta a la Ciudad de México en los setenta.

 

 

Novelas como Los detectives salvajes, la creación de ese movimiento estético, revolucionario y literario que fue el de los Infrarrealistas, su continua lucha en contra del establishment y su mirada crítica hacen que la geografía que trazó en sus libros y en su vida en la Ciudad de México, se convierta en un recorrido subversivo, que nos dejan un par de referencias interesantes y distintas a lo que estamos acostumbrados a escuchar o leer sobre algunos espacios de esta metrópoli.

 

A continuación, algunas sugerencias para vivir la Ciudad de México al estilo de Los detectives salvajes.

 

 

 

Bellas Artes y Alameda Central

La Alameda Central y Bellas Artes, como parte del recorrido que realizan los personajes de Los detectives salvajes. En La Alameda, por ejemplo, el personaje de García Madero elige este sitio para comer, pasear, observar a las mujeres de la Alameda, como la prostituta Lupe; pero también aprovechaba para leer los eróticos poemas de Pierre Louys. “Primero entré a la Librería del Sótano y me compré un libro de Pierre Louys, después crucé Juárez y compré una torta de jamón y me fui a leer y a comer sentado en un banco de la Alameda. La historia de Louys, pero sobre todo las ilustraciones, me provocaron una erección de caballo”. En este espacio erótico, podemos arrancar nuestro recorrido, para llegar a lo que podríamos llamar el café más revolucionario de la Ciudad de México.

 

Café La Habana

El Café La Habana tiene una historia rodeada de personajes que han participado en movimientos sociales y políticos como el Che Guevara y Fidel Castro. Para Bolaño, este sitio se convirtió en el lugar que vio nacer el movimiento estético Infrarrealista, cuya idea estética y política cultural se oponía a lo establecido por personajes como Octavio Paz. Morelos 62, Juárez.

 

Casa de los Font

La casa donde Billy Holliday sonaba en los altavoces del tocadiscos, la construcción art déco de los años setenta, dibujada en Los detectives salvajes, y donde ocurre la primera parte de la novela, hoy es el MODO (Museo del Objeto del Objeto). Describió Bolaño: “Las Font viven en la colonia Condesa, en una elegante y bonita casa de dos pisos con jardín y patio trasero de la calle Colima. (…) El patio trasero es otra cosa: los árboles allí son grandes, hay plantas enormes, de hojas de un verde tan intenso que parecen negras, una pileta cubierta de enredaderas (en la pileta, no me atrevo a llamarla fuente, no hay peces pero sí un submarino a pilas, propiedad de Jorgito Font, el hermano menor) y una casita completamente independiente de la casa grande”.

El Museo MODO tiene un acervo conformado por más de 100 mil objetos que van del siglo XIX hasta nuestros días. Del 21 de abril al 28 de agosto presenta la exposición “Erotismos, la vida íntima de nuestros objetos”. MODO. Colima 145, Roma.

 

Casa del Lago

Además de ser un lugar hermoso, una casa rodeada por un lago y la tranquilidad del Bosque de Chapultepec, la Casa del Lago, inaugurada en 1959, se convirtió en el sitio testigo del movimiento cultural de la segunda mitad del siglo XX. Los dramaturgos, escenógrafos, directores de teatro y cine se consolidaron con esos movimientos culturales, lo mismo sucedió con la literatura y la pintura.

En la literatura de Roberto Bolaño, la Casa del Lago era también lugar para la protesta intelectual, para repartir los volantes que invitaban a las lecturas de poesía. Bolaño recuerda en su novela, quizá de una forma un poco crítica: “Me contaron que una vez Arturo Belano dio una conferencia en la Casa del Lago y que cuando le tocó hablar se olvidó de todo, creo que la conferencia era sobre poesía chilena y Belano improvisó una charla sobre películas de terror. Otra vez, la conferencia la dio Ulises Lima y no fue nadie. Así estuvimos hasta que cerraron. (…) Una vez robé una escultura en la Casa del Lago. El director, el cabrón de Hugo Gutiérrez Vega, dijo que había sido un real visceralista. Belano dijo que imposible. Se debió poner colorado de vergüenza. Pero me defendió, dijo que imposible, aunque sin saber que había sido yo. (¿Qué hubiera pasado si lo hubiera sabido?) Unos días después Ulises se lo dijo…”. Primera Sección del Bosque de Chapultepec.