The Standard

The Standard
Miami esconde un hotel que rompe todas la reglas, y en el mejor de los sentidos. 
Noviembre 4, 14
Fotografías por:

Está en Belle Isle, sobre Island Avenue –a muy pocas cuadras de la popular Lincoln Road–, con una ubicación privilegiada. A pesar de estar tan cerca de South Beach, una de las zonas más agitadas de la ciudad, da la impresión de ser un refugio pacífico. El hotel está en un edificio con historia. Durante los sesenta, ahí funcionó el Monterrey Hotel. Unos años más tarde fue re bautizado como el Lido Spa Hotel. Así funcionó durante cuatro décadas hasta 2003, cuando cerró sus puertas. En 2005 volvió a abrir, esta vez como The Standard.

 

Gran parte del encanto del hotel está en que conserva el estilo de la época. Muchos de los elementos del edificio diseñado por Morris Lapidus se mantuvieron intactos. Comenzando por la espectacular fachada, que recuerda lo mejor del Art Decó de Miami, los pisos, las paredes y gran parte del mobiliario son originales. Estos se suman a toques de decoración contemporáneos pero muy sutiles.

 

Además de esto, The Standard tiene otros grandes encantos. El primero de ellos es su espectacular vista sobre la bahía de Miami. Desde la zona de la terraza se puede ver gran parte del impresionante panorama de la ciudad: ese es justamente el lugar perfecto para tomar un trago al atardecer. Justo al lado se encuentra la piscina, donde se dan cita algunos de los personajes más pintorescos de la zona. Durante los fines de semana es el hot spot y es casi imposible encontrar lugar para tomar el sol. Como dato curioso: la piscina tiene, literalmente, su propia banda sonora. Bajo el agua –libre de cloro– se puede escuchar música seleccionada por el director musical del hotel.     

 

El spa merece una mención aparte.  Muchos locales coinciden en que es el mejor de la ciudad. Quienes han tenido la suerte de probar sus excéntricos masajes, su hammam turco o sus  tratamientos naturales y de hidroterapia están de acuerdo. La carta es totalmente saludable y muchos de los ingredientes son cultivados en el jardín del hotel. Todos los platos son supervisados por el chef Eric Ripert de Le Bernardin en Nueva York.

 

La suma de todos estos elementos logra que el hotel tenga una ambiente sofisticado sin ser  pretencioso. Es, al contario, una mezcla perfecta entre el encanto de otra época y la vibrante nueva energía de Miami.