
México: la versión para aventureros
NATURALEZA A TODO
Un destino perfecto para quienes buscan la aventura en su estado más puro es Chiapas: naturaleza salvaje, animales exóticos, vegetación abundante, formas de vida ancestrales…, pero Chiapas es también mucho más que eso: en su territorio es posible experimentar aventuras muy diversas, por lo que un solo viaje no es suficiente. Uno de los sitios que no hay que perderse en esta travesía es la zona ecoturística Arco del Tiempo (a la que la unesco nombró Patrimonio de la Humanidad), pues es una de las mejores oportunidades para convivir con el entorno. Los viajeros más experimentados querrán explorar los cañones de la región, que llegan hasta 50 metros de profundidad y, tras la intensa jornada, montar una casa de campaña. También se puede recorrer el río La Venta en una balsa, hasta llegar a un campamento enclavado en la selva. Pero lo que no hay que perderse es la visita al Cañón del Sumidero, que se recorre en poco más de dos horas a bordo de una lancha: el paisaje es espectacular, especialmente cuando se llega a la presa Chicoasén, con su altísima cortina. El cañón también puede contemplarse desde la altura, si se viene desde Tuxtla Gutiérrez. Quienes quieren una experiencia ecoturística, en la que además puedan devolver algo al medio ambiente, no deben perderse Las Guacamayas, en la Reserva de la Biosfera Montes Azules. Es el lugar indicado para conocer a la guacamaya roja en su hábitat natural (y también para ayudar a la preservación de esta especie en peligro de extinción). También hay ruidosos monos saraguatos en abundancia y, hay que decirlo, los mosquitos se cuentan por millones.
EL PAISAJE MÁS ESPECTACULAR
La fascinación por las Barrancas del Cobre, en Chihuahua, comienza mucho antes de llegar hasta sus escenarios más vertiginosos: sus intrincadas formaciones hacen que no haya otra manera de llegar más que mediante el tren Chepe, que conviene abordar en cualquiera de sus dos extremos: en la capital del estado o en Los Mochis, Sinaloa. Las vistas que ofrece este trayecto, frente a la inmensidad del cañon, son impresionantes. Hay que detenerse en Divisadero, donde, además de contemplar el paisaje único de la Barranca del Cobre —la más extensa de todo el sistema—, hay facilidades para practicar diferentes actividades: desde una larguísima tirolesa, apta para todos los rangos de edad, hasta la más extrema excursión en bici de montaña, sólo para quienes no temen a las emociones fuertes. El senderismo y la escalada están también en la carta de aventuras de la región. Hay que aprovechar la breve temporada de lluvias en Chihuahua para disfrutar los cuerpos de agua que se forman por todos lados. El Parque de Aventura Barrancas del Cobre, ubicado en esta zona, tiene un teleférico que vale la pena tomar tanto por el paisaje como para quienes quieren conocer algo de la vida de los rarámuris, que habitan la Sierra Tarahumara. Más allá, la cascada de Baseachi ofrece una oportunidad fantástica para nadar, al igual que la de Cusárare, cerca de la cual, además, es posible hospedarse: el Sierra Lodge Cusárare, un alojamiento rústico y acogedor, es perfecto para alejarse de todo tras una jornada agotadora. Los incansables, sin embargo, pueden acampar en los alrededores del lago Arareko, a unos minutos de Creel. Finalmente, quienes están en busca de un verdadero reto y no se asombran con facilidad deben ir a La Sinforosa, la barranca en la que se realiza el extremo ultramaratón de cerca de 100 kilómetros en el terreno más complicado.
DESDE EL AIRE Y EL LAGO
A unas tres horas del Distrito Federal, Valle de Bravo, en el Estado de México, es un sitio perfecto para una escapada de aventura en familia o para quienes viajan en grupos grandes. Valle es pequeño: da la sensación de que todo está sucediendo al mismo tiempo en el mismo espacio y, sin embargo, todos tienen oportunidad de divertirse por su cuenta en la actividad de su elección sin estorbar a los otros. Una de las alternativas más populares, sin duda, es el parapente; desde alguna acogedora terraza con vista a todo el pueblo y al lago se pueden ver las altas delta en pleno vuelo. A la vez, alguien más navega, a lo lejos, en un velero o practica esquí acuático. El encanto de este destino radica, sí, en su clima cálido y agradable, así como en la belleza de sus callecitas y sus casas techadas con teja roja, pero también en las muchas posibilidades que ofrece: la facilidad de llegar en una carretera novísima y cómoda, restaurantes adorables y alternativas de hospedaje de lo lujoso a lo austero, sin dejar de lado que los aventureros pueden instalar un campamento a su medida para pasar la noche.
AVENTURAS MARINAS
La aventura no está reservada al viaje con amigos fanáticos de lo extremo. Hay destinos a los que mejor sería ir en pareja, aunque sin sacrificar las actividades emocionantes o el íntimo contacto con la naturaleza. El Mar de Cortés es, precisamente, el sitio ideal para hacer este tipo de travesía. Hay pocos lugares tan privilegiados como Los Cabos, donde el mar se torna incomprensiblemente remoto, eterno y sorprendente, justo en el punto en el que el agua, la tierra y el cielo se vuelven uno solo. Los paisajes son, en sí mismos, un motivo suficiente para hacer el viaje, aunque el asombro apenas comienza: aquí se ofrece la oportunidad única de nadar entre ballenas colosales, o bien, sumergirse en una larga sesión de snorkel para descubrir una vida marina multitudinaria. Pero no todo es quietud y contemplación: el mar ofrece la posibilidad de practicar kayak o cualquier deporte acuático que pueda imaginarse: desde el veloz recorrido en bote hasta el surf entre las más altas olas. Del otro lado, Bahía de Kino, en Sonora, es ideal para la pesca deportiva y, aún más que en Baja, hay una espectacular oferta de buceo. Por si fuera poco, es el mejor lugar para ver de cerca algunos ejemplares de león marino y, tierra adentro, algunos venados bura, borregos cimarrones y una enorme variedad de aves imposible de encontrar en otro lugar del mundo.
MARIPOSAS Y RÁPIDOS CARÍACOS
Famoso sobre todo por la arquitectura, la agitada vida cultural y la rica herencia histórica de su capital, el estado de Michoacán es también un destino ideal para quienes están ávidos de actividades emocionantes. Si se viaja en familia, lo mejor es dirigirse directamente a El Rosario, en Ocampo, o Sierra Chincua, cerca de Angangueo, pues aquí se encuentran los más importantes santuarios de las emblemáticas mariposas monarca. En esta visita, perfecta para quienes gustan del ecoturismo, los más pequeños pueden aprender sobre el respeto a la naturaleza; los adultos —es cursi pero innegable— van a vivir una experiencia capaz de cambiarles la vida, inmersos en un mar negro y anaranjado. Hacer la Ruta Don Vasco es otra buena alternativa, sobre todo para quienes quieren conocer el estado más a fondo: además de profundizar en la historia de Michoacán, recorrer decenas de pueblitos y dejarse llevar por una de las gastronomías más variadas del país —que no es poco decir—, a lo largo del trayecto es posible hacer una larga excursión a caballo, como en un viaje en el tiempo, y llegar a alguna cascada remota o a un lago encantador. Una vez en Zirahuén, la aventura, hasta ahora de bajo impacto, toma nuevas dimensiones: quienes gustan de los deportes acuáticos pueden optar por el kayak o, mejor aún, los rápidos. Y, para rematar, se puede hacer una excusión en bicicleta de montaña por las orillas de un hermoso lago entre la naturaleza silvestre.
PARA ESCALADORES
Uno de los puntos más extremos del turismo de aventura en el país se encuentra en la Sierra Norte de Oaxaca, pues implica no solamente entrar en contacto con la naturaleza indómita, sino también sobrellevar el clima adverso de la región y valerse de la propia pericia en este tipo de travesías. Los aventureros con más experiencia preferirán explorar los riscos y los bosques por su cuenta, y acampar donde los encuentre la noche. Sin embargo, también hay alternativas para principiantes que quieren acceder a la oferta de ecoturismo: entre los pueblos que conforman esta región es posible alojarse en una pequeña cabaña y hacer recorridos para conocer las características del medio ambiente y lo que se hace por preservar el ecosistema. El mejor lugar para comenzar el día es el mirador de Piedra Larga, en Llano Grande, desde donde se obtiene una vista espectacular del bosque, especialmente durante el amanecer. El destino más importante, sin embargo, es Benito Juárez, donde se puede hacer escalada en roca y rappel, además de que cuenta con una larga tirolesa y rutas de bicicleta de montaña y senderismo.
DEL MANGLAR A LA PLAYA
El estado de Quintana Roo es un destino como pocos: cuenta con una infraestructura turística de primer nivel y, aun así, ha sabido integrarla sin acabar con su naturaleza privilegiada o con la herencia maya. No es difícil encontrar hoteles con todas las comodidades imaginables, que parecen pensadas para los viajeros más exigentes, pero aún es posible encontrar un sitio arqueológico enclavado a la mitad de la selva, visitar una playa de arena clarísima o salir de expedición entre las costas y los manglares, en busca de manatís, tapires y jaguares. Una de las experiencias más apreciadas en la isla de Holbox, por ejemplo, es el nado con tiburones ballena, que son sorprendentemente mansos. Para complementar, es posible aventurarse a una sesión de kayak de mar. Pero las actividades centrales de la región son el snorkel y el buceo, para descubrir miles de peces de colores, así como una gran diversidad de flora que existe en el fondo marino. Uno de los mejores lugares para ello, al que sin duda se vuelve una y otra vez, es Cozumel. Esta isla, en la que también se puede acceder fácilmente al mejor hospedaje, además de tiendas y gastronomía nacional e internacional, está ubicada frente al segundo arrecife de coral más grande del mundo, lo que constituye su principal atractivo.
PARA LOS MÁS EXTREMOS
San Luis Potosí alberga uno de los tesoros más codiciados por los aventureros: el imponente Sótano de las Golondrinas, en Aquismón. Esta caverna de una sola cámara, de 376 metros de altura, es tal vez la más hermosa del mundo entero, y supone un importante reto personal para quienes practican rappel, una invitación a los amantes de la naturaleza y, sobre todo, un punto de encuentro fundamental para los espeleólogos. El descenso, ya sea con cuerda, a pie por los senderos o, mejor aún, en un salto en paracaídas hacia la oscuridad, es una de las experiencias más vertiginosas y emocionantes. En las cercanías se puede practicar rafting en la Cascada de Tamul, de 105 metros de altura, ubicada en el centro de un sistema de saltos de agua. Por la noche, la alternativa es instalar un campamento, para no perderse el espectáculo matutino, cuando miles de vencejos y golondrinas salen volando del interior del sótano. Ya en San Luis, vale la pena hacer el largo viaje hacia el norte hasta llegar a Real de Catorce. El encanto inigualable que ha hecho famoso a este antiguo pueblo minero, la variada oferta gastronómica y las estrechas calles que suben y bajan se suman a la emoción de recorrer los alrededores en bicicleta de montaña con un paisaje perfecto de fondo.
EL CLÁSICO
Veracruz es, acaso, uno de los destinos con el mayor número de actividades extremas, para las que en la mayoría de los casos se requiere experiencia previa y equipo propio. Los viajeros más audaces, y también los más avezados, deben planear un viaje para llegar al Pico de Orizaba, el volcán más alto de México. Este ascenso no es para todos: los sorprendentes relieves imponen un reto a cada paso, pero el ascenso es gratificante. Y éste es apenas el punto de partida: en los alrededores se pueden practicar deportes extremos como rappel, parapente, bicicleta de montaña, e incluso descenso de los rápidos de la cascada Tomata. Para un golpe de adrenalina incomparable, también es posible, sin detenerse a pensarlo demasiado, lanzarse en un clavado. No hay que perderse Jalcomulco, cuyas barrancas lo han situado como uno de los mejores lugares para practicar deportes de aventura. El río Pescados es perfecto para practicar rafting con cualquier grado de experiencia: hay descensos con un alto nivel de dificultad y otros a los que puede acceder cualquier persona interesada en aprender. Esta zona, además, es atractiva por su gran cantidad de alojamientos, que van de los resorts más exclusivos a los campamentos bajo las estrellas, pasando por los pequeños hoteles ecológicos. Por si fuera poco, éste es un escenario ideal para avistar muy diversas especies de aves.
HISTORIA Y NATURALEZA
Yucatán combina, para quienes buscan aventura, lo mejor de dos mundos: historia y escenarios naturales en estado de pureza. Recorrer su territorio es garantía de encontrarse no solamente con intrincados senderos dignos de ser explorados y deliciosos cuerpos de agua fresca en los cuales sumergirse, sino también con pueblos y ciudades con encanto, una gastronomía muy distinta a la del resto del país y, por supuesto, magníficos vestigios de la cultura maya que, hasta hoy, continúan asombrando incluso a los más escépticos. No hay que perderse, claro está, la zona arqueológica más célebre e impactante de todas: Chichén Itzá (hay que hacer este viaje antes de que las supersticiones terminen por abarrotar el sitio). A pocos kilómetros comienza una experiencia imprescindible: la visita a los cenotes, claras grutas de piedra caliza perfectas para nadar. Il-Kil, un bellísimo cenote a cielo abierto, es el más cercano; su superficie está a unos 25 metros de profundidad y es posible sumergirse largamente sin muchas restricciones. Más adelante, hacia Valladolid, están Dzitnup, Samulá y Xkekén, a los que es más complicado acceder, ya que se encuentran en salones subterráneos. El esfuerzo vale la pena: además de nadar, aquí se puede hacer buceo por la superficie o a profundidad. Para que la experiencia sea completa, no hay que omitir la visita a los cientos de flamencos rosados que año con año se dan cita en Celestún, cerca de Campeche, y en Ría Lagartos.
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