Guía rápida de Praga
Fotografía de Fulvio Eccardi

Guía rápida de Praga

Praga, capital de la República Checa, tiene la piel de una arquitectura inolvidable. Nativos como Kafka, Mucha y Rilke, y extranjeros como Mozart, Goethe, Apollinaire, Rodin y Kokoschka cayeron rendidos a sus pies. Y hasta el poeta chileno Pablo Neruda quedó hipnotizado por las historias de esta ciudad en la pluma del poeta y periodista checo Jan Neruda, al punto que le copió el apellido. El boom económico de los últimos años le ha permitido generar, detrás de sus fachadas más obvias, una interesante y sutil cultura cosmopolita.
5 RECORRIDOS BÁSICOS
Con seis siglos de arquitectura intacta, su núcleo histórico fue declarado Patrimonio Natural y Cultural Mundial por la Unesco en 1992. Atravesado por el río Moldava (Vltava), está formado por cinco zonas que fueron ciudades autónomas y en el siglo xvii se unificaron: Staré Mesto (Ciudad Vieja), Josefov (Barrio Judío, hoy parte de la Ciudad Vieja), Nové Mesto (Ciudad Nueva), Malá Strana (Barrio Pequeño) y Hradcany (Barrio del Castillo de Praga). Cada una de ellas tiene su propio carácter y amerita buenas horas a pie.

Del Puente de Carlos hasta
la plaza de la Ciudad Vieja

Atravesar este puente de piedras sobre el río Moldava es una experiencia conmovedora. Al menos en la noche, cuando uno no se aturde con el resto de turistas que hacen exactamente lo mismo. La perspectiva cambia y se puebla de torres, cúpulas y catedrales. Dicen que es una de las vistas más bellas de Europa. A cuidar la billetera, y no por lo que vaya a comprarle a los artistas callejeros que ofrecen mercancías de todo tipo. La plaza es el corazón de la zona y no ha cambiado en el último siglo.

El Barrio Judío
En lo que fuera el antiguo ghetto conviven algunos vestigios de una época próspera, seis sinagogas y un cementerio estremecedor. También muchos sitios de moda y la gente que suele frecuentarlos, como el restaurante Pravda, siempre lleno de locales y otros europeos que vienen a pasar el fin de semana, o la Cremeria Milano (Parízská 20; T. (420) 224 811 010), cuyos helados son imprescindibles.

El Castillo de Praga
y el Monasterio de Loreto

Según el libro de los Guinness, el Castillo de Praga, un complejo de edificios de los siglos x al xx unidos por patios, galerías y jardines, es el más grande y antiguo del mundo. Según la propia vivencia, se trata del sitio turístico por excelencia. Hay que verlo, claro, pero no hace falta quedarse ahí ni batallar por espacio vital. En cambio, tras una agradable caminata hacia el oeste se llega al Monasterio Barroco de Loreta (Loretanske Namestí 7; de 9 a 12 y de 13 a 17 horas), con una galería de pintura, así como hermosos jardines.

La Ciudad Pequeña
Entre tejas, adoquines y fachadas barrocas surge un barrio de cuento, al que publicistas de todo el mundo sacan provecho como locación. En sus calles estrechas Milos Forman filmó Amadeus. La empinada Nerudova es una de las más lindas, y quizás una buena opción para hospedarse, en el exclusivo hotel Neruda.

Ciudad Nueva
No es tan nueva: fue fundada en 1348. Y hoy es una zona de tiendas, hoteles, cafés y centros nocturnos. En sus calles alberga lo más selecto de la arquitectura art nouveau, así como el museo del artista gráfico y diseñador Alphonse Mucha (Kaunicky Palác, Panská 7; www.mucha.cz; diario de 10 a 18 horas), cuyos posters y trabajos para Sarah Bernhardt le dieron fama mundial.


DÓNDE DORMIR
Desde los años 90, muchos edificios han sido restaurados y modernizados, de modo que además del magnífico Four Seasons —con el mejor restaurante italiano de la ciudad— y el Mandarin Oriental, que abrirá este año en un monasterio del siglo xiv, las opciones de hospedaje abarcan desde palacetes medievales restaurados hasta exclusivos hoteles de diseño. Eso sí, al precio del resto de Europa. Las áreas más tranquilas —y exclusivas— para alojarse son Hradcany, a pasos del Castillo, y Malá Strana. Aunque la mayor actividad se concentra en Staré Mesto y Nové Mesto.

Hotel Josef
Rybná 20; T. (420) 221 700 111; F. (420) 221 700 999; www.hoteljosef.com, desde 200 dólares la noche.
Muy cerca del Barrio Judío, éste es uno de los hoteles más estilizados de la ciudad. Su diseño —limpísimo y contemporáneo— estuvo a cargo de la famosa interiorista Eva Jiricna, y el patio interior permite olvidar todo lo que sucede allá afuera.

Hotel Neruda
Nerudova 44; www.hotel-neruda.com; desde 165 dólares la noche.
En un antiguo convento de 1348, sus 20 cuartos son una demostración de lo que el buen gusto puede hacer con un edificio imponente e interiores contemporáneos; es decir, muros originales expuestos, pero también muebles de maderas oscuras y un atrio bajo un domo de vidrio donde el restaurante del hotel, el Café Carolina, puede servir desde una copa de vino, hasta platillos checos o internacionales. Su ubicación, justo abajo del Castillo, es un punto privilegiado para recorrer la ciudad.

Aria Hotel
Trziste 9, Malá Strana; T. (420) 225 334 111; F. (420) 225 334 666; www.aria.cz; dobles de 390 a mil dólares la noche. Hay paquetes especiales a precios preferenciales.
En este hotel boutique cada piso está ambientado de acuerdo a un género musical: jazz, ópera, música clásica y moderna. Las 52 habitaciones repartidas en los cuatro niveles celebran a un intérprete o compositor; Dvorak, Mozart, Billy Holiday, Elvis, Puccini, Dizzy Gillespie o Louis Armstrong son algunas de las atmósferas a respirar. Pero más allá de la curiosidad, lo que realmente se aprecia del Aria es su concierge, la musicóloga Ivana Stehlíková, que también es la curadora de la biblioteca de música, con una colección de más de mil CDs y DVDs.

Grand Hotel Evropa
25 Václavské Námestí 826/25, Nové Mesto; T. (420) 224 215 387; F. (420) 224 224 544; www.evropahotel.cz; dobles desde 121 dólares en temporada alta y 89 dólares en baja.
Uno de los hoteles más bellos de Praga, reliquia de la ciudad, data de 1889 y es un símbolo del estilo art nouveau. Las habitaciones, de estilo Luis XIV, están equipadas con grandes espejos, paneles y lámparas de época. Y su café es uno de los mejores para pasar la tarde.


DÓNDE COMER
El auge del turismo transformó radicalmente la oferta gastronómica de Praga, tanto en calidad como en variedad. El plato tradicional consiste en rodajas de carne (cerdo) con papas y repollo; goulash, chucrut o carnes ahumadas. Pero la realidad actual es mucho más colorida que eso.

Bellevue
Smetanovo Nabresi 18, Staré Mesto; T. (420) 222 221 443; de 12 a 15 horas y de 17:30 a 23 horas; desde 80 dólares.
La crítica no se cansa de ensalzarlo como uno de las mejores restaurantes de la ciudad. Y nadie podría rebatir que su ubicación permite disfrutar de una de las mejores vistas del puente de Carlos y el Castillo de Praga, al tiempo que se saborea cocina checa creativa o refinada gastronomía europea. En su salón, clásico y elegante, el piano acompaña la cena de lunes a sábados, y los domingos se sirve brunch a puro jazz. No se admiten pantalones de mezclilla y es imprescindible reservar.

Kampa Park
Na Kampe 8B, Hradcany; T. (420) 257 532 685; www.kampapark.com; diario de 11:30 a 1 horas; menú promocional de mediodía a 25 dólares.
Esta casona de época con salones vidriados ofrece hermosísimas vistas a orillas del río, en la isla de Kampa, de fácil acceso a pie. Tiene mesas en una galería al aire libre y un menú internacional, con énfasis en pescados y postres para memorizar.

Pravda
Pavízská 17; T. (420) 222 326 203; www.pravdarestaurant.cz; platillos de 15 a 20 dólares.
En la estilizada calle Parizská, en el antiguo Barrio Judío, este elegante restaurante es un gran sitio para terminar el día, siempre y cuando uno no se sienta intimidado por los techos abovedados, los candiles y los grandes ventanales. Su menú es internacional, pero literalmente, pues incluye lo mismo platos de Japón que de Francia y Vietnam.

Pálffy Palác
Valdstejnská 14, Malá Strana; T. (420) 257 530 522; www.palffy.cz; desde las 11 horas hasta medianoche, cena desde 50 dólares.
Este primer piso de un palacio barroco del siglo xviii es punto de reunión no sólo de turistas, sino también de locales enterados. En su interior se sirve cocina fusión, donde conviven salmones, curries, tempuras y ensaladas imaginativas. En verano se disfruta de una terraza impactante sobre los tejados de Malá Strana, con mesitas iluminadas con velas. Sus habitués visten con la misma elegancia que el salón.

BARES Y CAFÉS
Dos bebidas son para los checos un ritual cotidiano: la cerveza y el café. Por eso, los sitios que se mencionan a continuación son ideales para codearse con la población local.

Café Imperial
Na Poøíèí 15/1072; www.hotelimperial.cz; lunes a jueves de 9 a medianoche, sábados y domingos de 9 a 1, domingos hasta las 23 horas.
Esta mítica kaffeehaus de la esquina, es parte del hotel del mismo nombre, en un edificio histórico. Sus paredes y techos fueron restaurados con cerámicas y azulejos como si los Habsburgo nunca se hubiesen ido. Es uno de los favoritos de los locales para un café con alguna delicia dulce, el té de la tarde o un coctel. Los viernes y sábados ofrece jazz en vivo.

Kalicha
Na Bojisti 12-14; www.ukalicha.cz; abierto diario para almuerzo y cena; de 12 a 25 dólares.
Un antiguo pub y restaurante, sirve comida bohemia tradicional, y es buen punto para mezclarse entre los locales y disfrutar de vinos y enormes jarras de cerveza, acompañados de fiambres, sopas y guisos sabrosos, entre acordes de música en vivo.

PivovarskY Dùm
Lipová 15; de 11 a 23:30 horas.
Desde que abrió en 1998, este pub, microcervecería y restaurante se convirtió en un “hit”. Aquí se elaboran artesanalmente y a la vista de los comensales siete clases de cerveza, entre ellas una de café, una de plátano y una de champaña. Se puede hacer una degustación en vasos pequeños (algo bastante raro en Praga), a medio dólar por unidad. Para que no se suba a la cabeza, se puede pedir también cocina checa tradicional.


MÚSICA
Praga tiene más música de la que uno puede disfrutar. Además del Festival de Primavera (mayo-junio) y el de Otoño (septiembre-octubre), a diario se puede disfrutar de conciertos de todo tipo y tamaño. Las iglesias suelen alojar algunos de ellos. Para espectáculos más masivos, conviene comprar los boletos en una agencia, para ahorrar tiempo y engaños (www.ticketsbti.cz). Aunque la música clásica acapara la escena, el jazz es muy popular en Praga. El Festival Internacional, en octubre, es famoso en el mundo.

CÓMO MOVERSE
La mejor manera de conocer Praga es a pie. El metro es una opción sencilla si se quiere ganar tiempo: existen tres líneas y funcionan con buena frecuencia.

QUÉ COMPRAR
Los juguetes de madera de Praga no tienen igual. En Manufaktura (Melantrichova 1; T. (420) 221 632 480) podrá encontrar, además, otros accesorios, cosméticos y jabones. Si va a sucumbir a la tentación de llevar algo de cristal de Bohemia, las piezas de mejor calidad están en Moser (Na Pvíkope 12; T. (420) 224 211 293; www.moser-glass.com; lunes a viernes de 10 a 20 horas, sábados y domingos hasta las 19 horas); quizá no sea la estética que suele hacer latir su corazón, pero tras unos días en Praga puede que cambie el asunto. Y para encontrar ropa y accesorios de diseñadores locales independientes, basta con recorrer la calle Karoliny Svétlé, escondida detrás de las calles más concurridas de la Ciudad Vieja, donde se concentran muchas de sus mejores boutiques.

LO IMPERDIBLE
El Puente de Carlos al amanecer y al anochecer, cuando está casi desierto. Por las noches la iluminación de los faroles crea una atmósfera de sombras espectrales, sobrecogedora.
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