Aspen, el pueblo minero más fino del mundo
© Cortesía Aspen, Snowmass

Aspen, el pueblo minero más fino del mundo

Los trajes de esquí Prada y los lentes de sol Dior se estrenan cada año en Aspen, Colorado, un antiguo pueblo minero marcado desde sus orígenes por la bonanza, la fiesta y cualquier actividad que pueda considerarse un placer.
Por Diana Eichner | diciembre 2007-enero 2008 | Tags: , , , , | Discutir este artículo (0 comentarios)
Apesar de la democratización del turismo mundial, todavía hay destinos exclusivos, lugares a los que resulta muy difícil —si no imposible— vacacionar en ciertas épocas del año. Tal es el caso de Aspen en el mes de diciembre. Si uno quiere visitar el resort de esquí más chic de Norteamérica, más vale que haya reservado hotel y boletos de avión con muchos meses de anticipación, o que tenga una casa adonde llegar y un avión privado. Pero una cosa es segura: una vez ahí, en Aspen serán unas vacaciones inolvidables sin importar cómo llegó ni cuánto le costó hacerlo.

Pero, ¿qué tiene Aspen de especial? En primer lugar, no se improvisó alrededor de una montaña para esquiar —como es el caso de la mayoría de los resorts de esquí de Colorado—, sino que tiene su historia. Sus orígenes se remontan a 1879, cuando un grupo de mineros llegó a explotar la plata de la zona y la convirtieron muy pronto en el distrito minero más productivo del país. Para 1893 la prosperidad de Aspen había atraído a una población de 12 mil residentes. Fue entonces cuando el pueblo se desarrolló: contaba con luz eléctrica, un hospital, varios bancos, dos teatros y hasta una casa de ópera. Actualmente la mayoría de estos edificios sigue en pie, aunque ahora éstos sean tiendas de diseñador en vez de bancos, su riqueza arquitectónica e histórica le dan al pueblo un carácter rara vez encontrado en Estados Unidos.

Pero la historia de Aspen no sólo está presente en los edificios antiguos. Algunos residentes consideran que su personalidad es la de un pueblo fiestero —aspecto importante de la idiosincrasia aspenita—, idea que se desprende directamente de su pasado histórico: en Aspen nunca se establecieron familias a criar ganado, sino que desde el inicio atrajo a jóvenes que querían hacerse ricos en las minas; un pueblo para hacer dinero rápido y no para construir una vida estable. Los mineros —como era de esperarse— en vez de enriquecerse terminaban bebiéndose sus ganancias en las tabernas locales. Desde entonces Aspen atrae a la gente que quiere divertirse sin pensar demasiado en el futuro. Año con año, los turistas llegan con ánimo de explorar las noches de un sitio que no pareciera tener vida nocturna, pero que por alguna razón siempre la ha tenido.

EXCLUSIVIDAD POR NATURALEZA
A diferencia de los pueblos que han surgido a lo largo de la carretera que va de Denver hacia el oeste —que muchas veces se levantan en un par de años con shopping malls y condominios horizontales y se extienden sin límite—, Aspen está rodeado de montañas y por lo tanto contenido dentro de un espacio limitado que le impide crecer en extensión. Alrededor del pueblo están la Red Mountain, que a pesar de la nieve siempre se ve roja; al este la Smuggler Mountain, y al sur la Aspen Mountain, la única de Aspen en la que sí se puede esquiar. En medio de las tres está el pueblo: unas cuantas calles peatonales llenas de tiendas, restaurantes, hoteles y parques. No hay edificios altos y las casas son como de cuento: con tejados y pintadas de colores. Los arreglos navideños en las fachadas y en los altísimos árboles son el toque final de la imagen.

Cuando a principios del siglo XX el boom de la plata decayó, Aspen fue practicamente abandonado. Y no revivió sino hasta los años cuarenta, cuando un soldado que se había entrenado en las montañas de Aspen se asoció con un empresario amante de las artes, juntos fundaron la corporación de esquí de Aspen, el festival y la escuela de música, con lo cual convirtieron a la pequeña ciudad simultáneamente en un resort de esquí y en un centro cultural reconocido internacionalmente. Por eso durante todo el año, lo visitan melómanos, cinéfilos y amantes de todas las artes y no sólo deportistas y esquiadores. En Aspen hay un festival de música clásica en verano, conciertos de jazz, decenas de galerías de arte en el pueblo, festivales de cine, de comedia y eventos especiales que cambian cada año, lo que atrae a gente que en su vida se ha puesto un esquí.

En diciembre de cada año, por ejemplo, se proyectan los Academy Screenings, una serie películas con mayores posibilidades de ser nominadas para un Oscar. Como hay tanta gente de la industria cinematográfica vacacionando en Aspen durante esas fechas, los directores y los productores aprovechan para mostrar su trabajo aquí, antes de que las películas salgan en cartelera al público en general.

EN MATERIA DE ESQUÍ
En la zona aledaña a Aspen hay cuatro montañas para esquiar, administradas por la misma compañía. La que se alza por encima del pueblo —Aspen Mountain, también conocida por los habitantes como Ajax— es para esquiadores con experiencia, ya que casi no tiene pistas fáciles y cuenta con la única góndola. A unos minutos de la salida del pueblo está Buttermilk, la montaña preferida de los turistas por ser el lugar ideal para iniciarse en los misterios del esquí y el snowboard. Cerca de Buttermilk está Highlands, la montaña más frecuentada por los residentes, ya que se forman menos filas de espera. Y por último, Snowmass, a unos 30 minutos de Aspen, que en realidad pertenece a otro poblado, pero se le considera como una de las cuatro montañas de Aspen. Snowmass es enorme y tiene un poco para todos los gustos. Gracias a estas montañas, los visitantes pueden esquiar cada día en pistas distintas, comer en diferentes restaurantes y pasearse por otros rumbos.

Aunque en Aspen sea difícil imaginar, que existan deportistas que no esquían y que se tengan opciones para ellos. Es porque lo rodean montañas, riachuelos y senderos por el bosque, ideales para ir a caminar o escalar. En muchos lugares se alquilan botas especiales con raquetas para caminar en la nieve sin resbalarse ni hundirse.

De hecho, en lugar de ir al gimnasio, lo que muchos habitantes hacen es subir alguna de las cuatro montañas a pie, con la posibilidad de bajar de la montaña en la telesilla. Hay también caminos y pistas para hacer esquí nórdico o a campo traviesa (cross-country).
Una actividad que reúne el amor por el deporte, la naturaleza y la comida gourmet es una visita al restaurante Pine Creek Cookhouse (www.pinecreekcookhouse.com). Para llegar se necesita manejar hasta el histórico pueblo fantasma de Ashcroft, a 18 kilómetros de Aspen, y ahí, alquilar esquís nórdicos, zapatos para la nieve o un trineo jalado por caballos, porque el restaurante se encuentra aún lejos, en medio de una llanura cubierta de nieve y rodeado de bosque.

Para aliviar el dolor muscular del ejercicio o de las caídas, en Glenwood Springs (a 64 kilómetros de Aspen por la carretera 82) hay unas aguas termales; excelentes para relajar las tensiones del cuerpo, además de mejores y más baratas que cualquier masaje. Sólo hay que llevar sandalias.

CON LA CARTERA POR DELANTE

Aspen ofrece un shopping muy distinto de lo que uno encuentra en el resto de Estados Unidos. Sí, hay una sucursal de The Gap en el pueblo (204 South Galena; www.gap.com), pero ésa es quizá la única cadena comercial de ropa que hay. Lo que se encuentra en cambio son pequeñas boutiques de moda, accesorios, joyas, antigüedades y demás objetos a precios absolutamente exorbitantes. Eso sin contar las tiendas de diseñador que en la última década han llenado las calles de Aspen, como Prada (312 South Galena; T. (970) 925 7001), Christian Dior (201 South Galena; www.dior.com), Louis Vuitton (205 South Mill; www.louisvuitton.com), Gucci (203 South Galena; www.gucci.com), Loro Piana (316 South Galena; www.loropiana.com), y Fendi (208 South Mill; T. (970) 920 3100), entre otros.

Pero las boutiques de ropa para mujer y hombre que vale la pena visitar son Pitkin County Dry Goods (520 E. Cooper; T. (970) 925 1681), donde se vende desde ropa casual hasta chamarras de piel, bolsas, cinturones y joyería, y Boogie’s (534 E. Cooper; T. (970) 925 6111) que se especializa en jeans de diseñador, botas vaqueras y ropa casual con personalidad, todo en un ambiente muy Elvis. PE 101 es una boutique pequeñita de ropa para mujer, junto a la Paradise Bakery, siempre logra escoger y retacar sus estantes con la mejor ropa de la temporada.

En Aspen hay joyerías en cada esquina, pero sobresale Pierre Famille que se especializa en joyería antigua y piezas raras (600 E. Cooper; T. (970) 925 9161). Asimismo, Chepita (525 E. Cooper; www.chepita.com), una joyería y galería de arte que tiene piezas originales de diseñadores de todo el mundo. También está Hatchfields, una boutique de joyas muy finas, se encuentra dentro del hotel The Little Nell (675 E. Durant; T. (970) 920 4600).

Pero, quizá lo que más se vende son los lentes oscuros de diseñador. La excusa para este excesivo gasto es que en Aspen —por lo brillante del sol— los lentes son indispensables tanto en invierno como en verano; sin embargo, la realidad es que la gente los compra porque Aspen tiene excelentes ópticas con una selección de diseños que no se encuentra fácilmente en otros lugares del planeta. La primera boutique de lentes en el pueblo fue Optical Shop of Aspen, OSA (308 Galena; T. (970) 925 1525; www.osainternational.com) que comenzó en los años setenta con una pequeña tienda y ahora tiene 15 tiendas en todo Estados Unidos. Muchas otras boutiques han seguido su ejemplo, pero OSA es la única que ha perdurado en todos estos años.


ESQUÍ PARA POCOS

Los esquiadores con mucha experiencia y pocos problemas de presupuesto
pueden organizar un tour de powder skiing para esquiar
detrás de las montañas. Ahí no hay pistas abiertas al público, por lo que se puede estrenar
nieve que nadie ha ensuciado.
Informes en www.aspensnowmass.com

CLASES DE ESQUÍ
Y SNOWBOARD

Con excepción de Ajax, en todas
las montañas de Aspen es
posible tomar clases privadas o
en grupo. Quienes lleguen
antes de Navidad deben
reservar una clase grupal, ya que muchas veces no hay
suficiente gente y la clase resulta…
privada, a precio colectivo.
También hay escuelas de esquí especiales para niños.
Y no hay que preocuparse si no
hablan inglés: en los últimos
años muchos jóvenes argentinos
han ido a trabajar a Aspen
durante el invierno.
Informes en
www.aspensnowmass.com


CÓMO LLEGAR

Mexicana vuela directo del aeropuerto de la Ciudad de México a Denver, en tanto que los de Denver a Aspen son manejados por United Airlines.
También hay en Denver camionetas colectivas que salen del aeropuerto y llegan a Aspen en unas cuatro o cinco horas (Colorado Mountain Express; T. (970) 926 9800; www.ridecme.com), las cuales cobran 115 dólares por persona hasta la puerta del hotel. Alquilar toda la camioneta con todo y chofer por el trayecto de Denver a Aspen cuesta desde 795 hasta 1 152 dólares, dependiendo del tipo de vehículo.
Pero, si se va a necesitar coche en Aspen, conviene alquilarlo desde Denver. La carretera es preciosa —siempre y cuando haya buen tiempo— y con buena visibilidad. A la mitad del camino, Vail es una buena parada para comer.

CÓMO MOVERSE
Aspen cuenta con un servicio de autobuses gratuitos que llegan a cualquier punto de la ciudad y a los destinos cercanos, incluido el aeropuerto y las cuatro montañas para esquiar. Los autobuses llevan y traen a la gente de las montañas cada media hora y tienen unos cajones especiales para guardar los esquís y las tablas de snowboard.

En Aspen casi no hay taxis en la calle, excepto el conocido “ultimate taxi” (www.ultimatetaxi.com): un taxi amarillo modelo 1978 decorado estrafalariamente que se pasea por las calles del pueblo. El chofer, Jon Barnes, le toma una foto a todos sus pasajeros y las sube a su página de internet. Cuentan las malas lenguas que adentro de su vehículo se pueden fumar sustancias ilegales.

DÓNDE DORMIR

HOTEL JEROME
330 East Main
T. (970) 920 1000
www.hoteljerome.rockresorts.com

Es el hotel de Aspen por excelencia. Fundado en 1889, todavía mantiene el estilo de los días del viejo oeste —aunque el hotel fue renovado en 2002 y tiene todo nuevo excepto el look—. Observen el papel tapiz carmesí, los muebles de terciopelo y los grandes candiles que cuelgan de techos altos. Localizado en la calle principal del pueblo, lo rodean tiendas y restaurantes. Lo único malo es que se encuentra a muchas calles de la montaña, pero lo que tiene de alejado se compensa con la mejor vista desde sus recámaras. El J-Bar —que parece una cantina de película western—, es el lugar perfecto para pasar a tomar una copa y calentarse después de haber esquiado todo el día.

THE LITTLE NELL
675 East Durant Avenue
T. (970) 920 4600
www.thelittlenell.com

A los pies de Aspen Mountain, se encuentra esta combinación única de chalet de pueblo y hotel de súper lujo, a la que uno puede llegar casi sin quitarse los esquís. El servicio es lo que se esperaría de un hotel de su nivel: hay dos personas de servicio por cada huésped, se permiten perros en las recámaras (hasta tienen su menú especial) y hay una camioneta en la entrada que lleva a los huéspedes adonde quieran dentro de Aspen —incluso el aeropuerto— sin costo.

La concurrencia del lobby parece haber salido de las páginas de alguna revista de moda: gente vestida con ropa de esquiar de diseñador y un par de caras famosas aquí y allá sin llamar demasiado la atención.

El hotel cuenta con un concierge de esquí que puede comprar los boletos de la góndola o conseguir clases en la montaña. Además, su restaurante, Montagna, es excelente.

ST. REGIS
315 East Dean Street
T. (970) 920 3300
www.stregisaspen.com

Este gran edificio de ladrillo estilo victoriano abrió sus puertas en 1992 como el Ritz Carlton. Se encuentra a unas calles de la base de la montaña y está decorado con paredes de piedra, madera clara, muebles de piel y tapetes persas. Ofrece todo lo que no podría faltar en un St. Regis, aunque por esa misma razón no tiene la singularidad de los otros dos grandes hoteles en Aspen (Little Nell y Jerome). Sin embargo, su nuevo Remède Spa no puede compararse con otro en la ciudad: sus tratamientos incluyen —después del masaje— champaña, trufas y oxígeno (por la altura, ya que Aspen está a 2 405 metros sobre el nivel del mar).

THE GANT
610 West End
T. (970) 925 5000
www.gantaspen.com
Desde 790 hasta 2 754 dólares (los de tres).

Localizado a tres calles de la base de Aspen Mountain, The Gant ofrece 140 departamentos de una, dos o tres recámaras, con cocina, comedor, sala, chimenea y balcones. Tiene dos albercas exteriores (climatizadas), canchas de tenis, televisión por cable y espacio para guardar los esquís.

DÓNDE COMER

CAMPO DE FIORI
205 South Mill
T. (970) 920 7717
www.campodefiori.net

Este restaurante italiano se esconde en un patio por debajo del nivel de la calle, pero no es ningún secreto para la gente que conoce bien Aspen. Tiene excelente comida, buen ambiente y meseros guapos que no se limitan a tomar la orden. Después de la cena, no son extraños los abrazos y los besos con meseros y hasta garroteros sudamericanos que todo mundo los considera italianos. El ambiente es informal y entre más tarde se hace, más se llena el bar. Se recomienda hacer reservación.

BOOGIE’S DINER
Esquina de Cooper y Hunter
T. (970) 925 6610
www.boogiesaspen.com

Más que un restaurante, Boogie’s es una institución en Aspen. Fundado por Leonard “Boggie” Weinglass —uno de sus ciudadanos consentidos— con el objetivo de evocar todo lo que se relacione con Elvis Presley y su época. La parte de abajo es una tienda y arriba está el diner estilo años cincuenta con la comida típica de las cafeterías estadounidenses: ensaladas, sándwiches, sopas y postres de enormes dimensiones. En un pueblo en donde todas las cuentas son carísimas y siempre se necesitan reservaciones, Boogie’s viene a ser un respiro; un lugar para relajarse y comer sin pretensiones.

TAKAH SUSHI
320 South Mill
T. (970) 925 8588
www.takahsushi.com

Aunque muchos consideran el Matsuhisa (del famoso chef Nobu) como el mejor restaurante japonés de Aspen, el Takah Sushi es el preferido de los habitantes y los turistas recurrentes. Tiene excelente sushi y comida caliente japonesa, además de no ser (tan) caro. Aunque es prácticamente imposible entrar sin reservación, los espontáneos pueden sentarse en la barra y tomar un sake en lo que esperan una mesa o un huequito en la barra de sushi. También hay uno que otro plato tailandés.

THE WILD FIG
315 East Hyman Avenue
T. (970) 925 5160
Lunes a jueves de 17:30 a 22 horas, viernes y sábado de 17
a 23, domingos de 11:30 a 14
y de 16 a 22.

Localizado frente a la Wheeler Opera House (la antigua ópera de Aspen que ahora es un teatro), este pequeño restaurante se ha convertido en uno de los más taquilleros de Aspen. Sirve excelente comida mediterránea en un ambiente acogedor.

EXPLORE BOOKSELLERS
AND BISTRO
211 East Main
T. (970) 925 5338
www.explorebooksellers.com

Abajo opera una librería y arriba un pequeñísimo restaurante que sirve sólo comida vegetariana. Es un excelente lugar para ir a pasar la tarde y tomarse algo calientito antes de irse a descansar. Sirven ensaladas, sopas y platillos creativos que sustituyen la carne por proteína vegetal. No se pierdan los deliciosos postres preparados ahí mismo.

MEZZALUNA
624 East Cooper Avenue
T. (970) 925 5882
www.mezzalunaaspen.com

El Mezzaluna se encuentra a un par de calles de la montaña, no acepta reservaciones y sirve comida todo el día, algo importante para los mexicanos que estamos acostumbrados a comer a las tres o cuatro de la tarde, cuando todo lo demás cierra. La comida es buena sin ser memorable, aunque las pizzas son excelentes. Pero, sin duda lo mejor es el ambiente festivo cuando la gente baja de la montaña para a tomar un par de copas. Es uno de los restaurantes que más tiempo ha durado en el siempre cambiante espectro culinario de Aspen.

PARADISE BAKERY & CAFÉ
320 Galena
T. (970) 925 7585
www.paradisebakery.com
De lunes a domingos desde
las 7 hasta las 22 horas.

No se puede pasar por Aspen sin entrar a este “changarro” que tiene las mejores galletas que se hayan horneado jamás. No es necesario recomendarlo, el olor que invade la esquina más transitada del pueblo y las largas filas que se forman afuera, llamarán la atención hasta del turista más despistado. Los helados de crema espesa son otro de los atractivos del lugar.
Desde temprano en la mañana sirven café y panqués.

DE NOCHE

La noche en Aspen comienza con el famoso après ski, la copa bien merecida que buscan los esquiadores al bajar de la montaña. La primera opción es también la más cercana para los esquiadores de Aspen Mountain: The Tavern, un bar a los pies de la montaña. Ahí pasa todo el mundo para ver a la gente bonita y dejarse ver. El restaurante Mezzaluna, el J-Bar del histórico hotel Jerome y el lobby lounge del St. Regis son igualmente concurridos.
Para un trago sin pretensiones (quizás el único en Aspen) está el Cooper Street Pier (508 E. Cooper Avenue; T. (970) 925 7758), un bar con televisiones, máquinas de pin-ball y borrachos con sombreros vaqueros que toman jarras de cerveza Coors.
Más tarde, se puede ir a Eric’s Bar, que reúne cuatro bares en uno: Eric’s, el bar principal con un ambiente relajado; Aspen Billiards, un salón de billar estupendo; el Cigar Bar, y Su Casa, un restaurante mexicano (315 E. Hyman). Para escuchar jazz en vivo está el Syzygy, famoso entre los jóvenes que buscan estar en “la escena” de Aspen (520 E. Imán; T. (970) 925 3700). Otro bar de moda entre la gente hip es el 39 Degrees en el Sky Hotel (709 E. Durant; T. (970) 925 6760) para tomar martinis junto a la alberca. Y si busca rock en vivo, sólo hay que consultar qué conciertos hay en el Belly Up (450 S. Galena; T. (970) 544 9800; www.bellyupaspen.com).

Para música tecno, el Club Chelsea es la versión aspenita de un club, tiene un restaurante, un piano bar, un salón para fumadores y, obviamente, una pista para bailar a los ritmos del DJ (415 East Imán; T. (970) 920 0066).

Y no podríamos dejar de mencionar el Caribou Club, un club privado donde va la crema y nata de Aspen. El detalle es que para entrar es necesario ser invitado por alguno de los socios (411 East Hopkins; T. (970) 925 2929; www.caribouclub.com).
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