Por la nieve infinita en Quebec
Cuando la nieve cubre la vida más de seis meses del año, hay que ingeniárselas para llegar de un punto al otro. Es lo que han hecho los quebequenses desde siempre. Y es lo que todos los demás llamamos diversión. La idea es seguirles los pasos —y bueno, también equiparse con esquís, raquetas, motonieves y el resto de sus argucias.
Queyras: Esquí en los Alpes Franceses
Descartar la idea de irse a meter a uno de los famosos resorts de esquí alpino abre muchas posibilidades. Entre ellas, la de esquiar entre los bosques y cascadas congeladas del Parque Natural de Queyras, caminar con raquetas sobre extensos lagos blancos y descubrir comunidades que tienen más de 500 años de ser sustentables. Ah, sí, y evitar largas filas. Y comer como sólo se come en un pequeño pueblo francés.
Adobe Guadalupe, la intimidad de un rancho vinícola
Algunos consideran que la calidad de los vinos y la hospitalidad se miden con parámetros exactos, inapelables. El resto, preferimos dejarnos conmover (y sugestionar) con las personas e historias que hay detrás de cada copa, de cada estancia en un hotel. Y el caso de Adobe Guadalupe, con sus seis habitaciones para huéspedes, tiene todo para satisfacer a los adeptos a ambas escuelas. Y pasearlos a caballo o a pie por esta región vinícola de la península de Baja California, cuyo potencial apenas empieza a explorarse.




























