El ADN del estilo. Lo mejor de ADN según Walter Denning
Antes de ir a la primera tienda vintage de Polanco, era necesario un experto (sabemos lo que nos gusta, claro está, pero queríamos la perspectiva objetiva de un connaisseur). Walter Denning, con su amplia experiencia en interiorismo y su gran estilo ecléctico (pañuelo en la solapa, zapatos bostonianos impecables, pero con unos viejos jeans) era sin duda el más indicado.
Desde afuera, notamos que la Galería ADN muestra un atractivo sutil, pues sus aparadores, menos brillantes y llamativos que los típicos de Presidente Masaryk, relatan historias con un estilo distinto e invitan a entrar. Desde luego, no es inusual ver una maleta Louis Vuitton en esta parte de la ciudad, pero había algo diferente en la antigua LV presentada por ADN, complementada con fotos también de otra época, iniciales y recuerdos de viaje que llaman a la curiosidad. “Buena señal”, dijo Walter con una sonrisa.
Adentro, el arreglo de los muebles sugiere ambientes distintos, un concepto de diseño integral, a diferencia de una simple mueblería. Muchos muebles y objetos llamaron mi atención, pero a diferencia de mis entusiasmos neófitos, Walter observaba y tocaba todo con el interés y cuidado de un profesional, mientras se desplazaba por los espacios de la típica casa de Polanco que alberga la tienda. Cada tanto, un cierto ascenso de la energía denotaba su asentimiento. Resulta que Walter ya conocía desde antes a Paulo, Paulina y Lorena, los propietarios de ADN. “Saben elegir bien sus muebles y es un buen momento para abrir una tienda así”, dice él. El mundo de la moda vintage es reciente en México y Walter, que llegó hace cinco años al DF, está entre quienes trajeron y han promovido este estilo que desde la Roma y la Condesa ahora se traslada a Polanco, pero con precios todavía accesibles, menos de la mitad que en catálogos estadounidenses y europeos.
“Lo vintage —me enseña Walter, con risueños y fingidos tonos de profesor, —agrega estilo y personalidad a los espacios, algo que le falta al frío minimalismo, más clonado que único, que ya pasó de moda.” Mientras admira una lámpara versátil, añade: “Pero también me gusta que las piezas sean prácticas, que se usen y que le den un toque especial a los proyectos. Como los muebles vintage, que rompen con lo nuevo. Ahora, la moda en los interiores es ecléctica, una mezcla de estilos y épocas, con un concepto más funky y bohemio”.
A diferencia de un puesto cualquiera en la Lagunilla, todos los muebles de ADN tienen su propio ADN: los hay de autor, traídos de países escandinavos o de Estados Unidos; otros son fabricados en México con modelos del norte europeo, además de los del diseño popular mexicano que, aunque anónimos, son irrepetibles y artesanales, de calidad y buena madera, como la mesa de cortina de Chiapas, favorita de Paulo Peña. Un modelo que ya no se produce, con un diseño poco visto.
“Cada mueble aquí tiene su propio código genético, es único. Además de que ciertas cosas pasan de una generación a otra —dice Lorena— a lo cual hay que sumar la historia de cada pieza y la pátina del tiempo, que es irrepetible.” Pues estos objetos que pueden estar fechados en el siglo XIX (o antes) y no rebasan la década de los años setenta, son parte de una propuesta fresca y joven, muy distinta del encanto con olor a naftalina y muebles encimados de los anticuarios.
Y tal vez lo mejor de todo es que sus tres dueños están verdaderamente enamorados de los objetos de su tienda. Para ellos, los muebles vintage son una forma de vida y una propuesta de consumo que crea un círculo virtuoso, porque en vez de cortar más árboles, proponen reutilizar los muebles y proponer un estilo aún más creativo y llamativo. “¿Por qué no aprovechar y restaurar estos muebles, —nos dice Paulina Peña, —en vez de seguir fabricando más y más?”
El ADN del ADN
1) Marca tendencia
2) Único, por su pátina
3) Auténtico y genuino
GALERÍA ADN
Molière 62, Polanco
T. +52 (55) 5511 5521
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WALTER DENNING
Interiores
Celular: (044) 55 2314 5532
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Interiorista estadounidense radicado en México hace cinco años y con más de 20 de experiencia en su campo; es un apasionado de los muebles vintage. Se dedica a dar asesoría de interiorismo a quien se la solicita —desde consejos puntuales hasta toda la decoración de un espacio de habitación, “incluido el papel de baño”.





























