Tealosophy

Tealosophy
En pleno Palermo, encontré un templo en el que el dios es la nariz y se veneran las hojas del té. 

El coolness relajado de Palermo… Una mañana cualquiera, de una primavera que se siente todavía como invierno, encontramos entre las boutiques del barrio un local que nos pedía a gritos entrar. Algunos letreros fuera, un camino verde y lleno de plantas que conducía quién sabe a dónde. Y ahí fuimos, porque algo nos llamaba. Una hermosa galería de muebles, atiborrada de piezas únicas, un diminuto espacio para comprar café y pasteles, un negocio especializado en la venta de plantas y una cosita más. Se trataba, nada más y nada menos, que de una boutique de tés. Pero no era cualquier boutique. Era la famosa Tealosophy, de Inés Berton. Hace casi cien números de Travesías que Leila Guerriero había entrevistado a Inés, la somillier de tés, y desde entonces, moría de ganas de probar sus famosos creaciones.

Las maravillas que hacen aquí son difíciles de explicar. Todo el local, que es más bien pequeño, está lleno de tarros que contienen extrañas combinaciones de productos secos. Las dos chicas que atienden no sólo tienen paciencia con los neófitos, sino que además parecen felices de explicarnos, una a una, cada mezcla. Nos permiten olerlas y nos describen con claridad a qué saben cuando se convierten en una bebida. ¿Y es verdad que hay flores que se abren? Nos enseñan las perlas de jazmín, hechas a mano y de edición limitadísima.

Salgo de ahí con tres tubitos de vidrio. Green Geisha, Sweet Tibet y Provence. Casi me siento un explorador que se lleva a casa un tesoro.

Gorriti 4865, Buenos Aires

De té e infusiones: en un lugar como éste, uno entiende que hay mucho más que el té negro de siempre y que las infusiones pueden ser un juego divertido.

Tealosophy
En pleno Palermo, encontré un templo en el que el dios es la nariz y se veneran las hojas del té. 
Junio 18, 14
Fotografías por:

El coolness relajado de Palermo… Una mañana cualquiera, de una primavera que se siente todavía como invierno, encontramos entre las boutiques del barrio un local que nos pedía a gritos entrar. Algunos letreros fuera, un camino verde y lleno de plantas que conducía quién sabe a dónde. Y ahí fuimos, porque algo nos llamaba. Una hermosa galería de muebles, atiborrada de piezas únicas, un diminuto espacio para comprar café y pasteles, un negocio especializado en la venta de plantas y una cosita más. Se trataba, nada más y nada menos, que de una boutique de tés. Pero no era cualquier boutique. Era la famosa Tealosophy, de Inés Berton. Hace casi cien números de Travesías que Leila Guerriero había entrevistado a Inés, la somillier de tés, y desde entonces, moría de ganas de probar sus famosos creaciones.

Las maravillas que hacen aquí son difíciles de explicar. Todo el local, que es más bien pequeño, está lleno de tarros que contienen extrañas combinaciones de productos secos. Las dos chicas que atienden no sólo tienen paciencia con los neófitos, sino que además parecen felices de explicarnos, una a una, cada mezcla. Nos permiten olerlas y nos describen con claridad a qué saben cuando se convierten en una bebida. ¿Y es verdad que hay flores que se abren? Nos enseñan las perlas de jazmín, hechas a mano y de edición limitadísima.

Salgo de ahí con tres tubitos de vidrio. Green Geisha, Sweet Tibet y Provence. Casi me siento un explorador que se lleva a casa un tesoro.

  • Gorriti 4865, Buenos Aires

  • De té e infusiones: en un lugar como éste, uno entiende que hay mucho más que el té negro de siempre y que las infusiones pueden ser un juego divertido.