Cartagena con calma, o a ritmo de cumbia
La virtud más obvia de Cartagena es la de poder combinar la más espléndida arquitectura colonial con la cercanía de hermosas playas caribeñas. pero resumir así sus encantos es dejar a un lado la historia, la herencia literaria, los restaurantes y, sobre todo, la posibilidad de conocerla —a medida que pasan los días, las músicas, las noches y las borracheras— cada vez mejor.
Y sí, otra vez París
Pero no el París de siempre: nada menos romántico que un sitio colonizado por camiones de aire acondicionado y turistas que imponen a la vista sus tenis y sus avidísimas cámaras digitales. Por eso proponemos el otro, el París habitado, ese que crea adicciones longevas, permanentes o, si no, muy recurrentes.
Otra vez Acapulco
Acapulco no necesitaba tener hoteles relucientes con una arquitectura de Miguel Ángel Aragonés (como El Encanto), ni un despampanante centro comercial al aire libre (como La Isla) ni un centro de espectáculos para 4000 personas (como Forum).




























