Megève: un oasis para esquiadores

Megève: un oasis para esquiadores
Si se trata de esquiar, es momento de voltear a los Alpes franceses, donde se encuentra uno de los destinos más genuinos y desafiantes para practicar deportes de invierno. 
Octubre 27, 15
Fotografías por: Ingrid Babu

Antes, cuando pensaba en esquiar, casi siempre miraba hacia Estados Unidos, hasta que un día me cuestioné: ¿por qué no, al menos una vez, fijar la vista en los Alpes? Por ejemplo, en Megève, donde puedes comer delicioso, admirar paisajes bellos paisajes y practicar una inmensa gama de actividades deportivas y turísticas. ¡Agradezco ese día de iluminación!

 

Llegar no fue fácil, pero una vez ahí me encontré con un resort de lo más chic en un pueblo alpino francés con varios hoteles-chalets de cinco estrellas y buenos restaurantes, incluso uno con tres estrellas Michelin. Este ambiente de lujo se observa desde el principio en su calle central, donde mujeres con abrigos de pieles y hombres con elegantes sombreros pasean frente a tiendas de ropa, joyerías, cafés y galerías de arte. Sin embargo, Megève es más que una atmósfera parisina esnob.

 

La historia se remonta a cuando la familia Rothschild –dinastía europea cuyos integrantes fundaron bancos e instituciones financieras–, en 1910, harta de ir a Saint Moritz, Suiza, decidió pasar sus vacaciones invernales en este pueblo francés. A partir de entonces empezaron a frecuentarlo y en 1921 inauguraron un hotel, Palace Hôtel du Mont d’Arbois, dando pie a un sitio reconocido para vacacionar y disfrutar del esquí. En los años cincuenta cobró mayor popularidad y así ha continuado hasta nuestros días.

 

Megève tiene 217 pistas en 445 kilómetros y 116 lifts, que van desde sillas, góndolas y hasta t-bars. Las pistas se comunican entre sí con diferentes pueblos y áreas de esquí, como Combloux, Saint Nicolas de Veroce y Saint Gervais. Además, para quienes gustan del esquí de fondo, hay alrededor de 79 kilómetros de recorridos. También es posible hacer excursiones con raquetas o snowshoes a través de zonas boscosas o descampados con vistas al Mont Blanc.

 

Para las familias es un buen resort, ya que cuenta con escuelas de esquí para niños, jardines de infantes y una pista de patinar en el pueblo. Para los más enérgicos y atrevidos está el Hockey Club de Megève, que organiza juegos de hockey para niños.

 

Lo mejor es ir durante el invierno, pues se realizan varios eventos, entre ellos el torneo de curling, la curiosa disciplina olímpica que tiene lugar en una pista de hielo, en la que los contrincantes, cepillando el piso con una especie de escoba, buscan que su piedra se encuentre en el punto más céntrico de la diana.

 

Otro evento espectacular es la carrera de trineos de perros llamada La Grande Oydsée. En Megève tiene lugar una de las 11 etapas de esta competencia que atraviesa más de 1 000 kilómetros de los Alpes.

 

Otra excentricidad es el torneo de polo en nieve, que nació ahí mismo en 1995. Y uno más, también curioso, es el torneo de golf de nieve. Se puede apreciar patinaje artístico en el Palais des Sports o bien presenciar una competencia de esquí alpino. A fin de año, por la noche, los profesores de esquí llegan a la plaza del pueblo deslizándose, y a la gente se le regala vino y chocolate caliente.

 

En la localidad suelen organizarse exposiciones interesantes, como la que hubo sobre la historia de la ropa de esquí, de la ciudad, a lo largo de 100 años en el Musée de Megève: carteles, fotos en blanco y negro, esquís y ropa, como suéteres de los años treinta o trajes completos de los ochenta en llamativos colores amarillos y rojos. Incluso se muestran unas moon boots y se cuenta su historia, cuya inspiración proviene de las botas de los astronautas que viajaron a la luna.

 

Quien busca arte puede echar un vistazo a las galerías o al museo de Megève; la otra opción es visitar una granja antigua en Musée du Haut Val D’Arly.

 

Entre los restaurantes destaca Flocons de Sel, ubicado en una granja del siglo XIX, que ostenta tres estrellas Michelin, el top de la zona, y ofrece verduras de la región, así como suculentos pescados y pollos, además de su elogiado postre: les flocons de sucre.

 

El restaurante forma  parte de un complejo con un lujoso hotel bajo el mismo nombre. Otros locales recomendables: Le Cintra, abierto en 1937, uno de los más antiguos de Megève, con una decoración muy alpina de madera por doquier y platillos franceses de la montaña, como conejo y cordero, y Le Refuge, un restaurante sencillo ubicado en el interior de una hacienda que prepara una estupenda carne producida por granjeros de la región.