Viaje acústico con Lynn Fainchtein

Viaje acústico con Lynn Fainchtein
Una de las primeras mujeres rockeras de la radio nos habla de su trabajo y de sus viajes.

Desde hace años, Lynn Fainchtein trabaja como supervisora musical para películas de la mano de importantes directores, como Alejandro González Iñárritu y Lee Daniels. Amante de la música del mundo, los viajes siempre le han parecido el pretexto ideal para comprar discos y descubrir sonidos —que después utiliza para acompañar las imágenes que vemos en pantalla.

 

¿Cuáles son los momentos más memorables de tu carrera?

Hay muchos. Casi te diría que en cada película, de todas las que he hecho, hay un momento memorable, una canción que quedó increíble. De Babel se me viene a la mente, sin duda, el final, con la canción de Sakamoto que cierra la película en el departamento, con una toma abriéndose sobre Tokio. En Precious hay un gran momento, cuando ella camina para ir a comprar un bucket de alitas de pollo... la canción que pusimos en ese montaje es maravillosa.

 

¿Cómo eras de adolescente?

Pues nerd. Totalmente nerd. Lo único que siempre me interesó fue la música y comprar discos. Ésa fue mi obsesión desde chiquita. A mí no me gustaban ni los coches ni las muñecas, sino comprar discos. No hacer música, lo que me gustaba era el objeto en sí y el oír lo que me provocaba escuchar cierta canción; eso es lo que ha movido mi vida.

 

¿Recuerdas cuál fue tu primer disco?

Cuando nací, a mis padres les regalaron un disco de los Beatles con Pete Best, todavía sin Ringo Starr, y aún lo tengo. Es un disco que parece pirata, pero no es. Después, que yo compré, fue el Foxtrot de Genesis, uno de Rush y, obviamente, los de Led Zeppelin. Sí, ésos fueron los primeros. También alguno de Frank Sinatra cantando canciones de Vinícius de Moraes, y de Janis Joplin, seguramente.

 

¿Qué relación encuentras entre la música y los viajes?

Siempre ha sido el lugar a donde voy de shopping de discos. Tengo organizada mi discoteca por géneros y por países: tengo una sección de música colombiana, una de música brasileña, una de música africana, una de música árabe, una de música israelí... aunque la sección de música mexicana ocupa la mitad del cuarto.

 

También intento llevarme algo de música para cada viaje. Ahora ya no lo hago tanto, pero cuando fui a Asia sí llevaba todo un playlist hecho a la medida. O sea, a veces sí le hago un playlist al viaje. Siempre pongo un disco de Sakamoto, digamos que siempre me acompaña en los viajes. Y lo hace muy bien, no estorba y es muy amable.

 

¿Cuál es la ciudad a la que sueñas ir?

Más que conocer ciudades, lo que me gusta es ver debajo del agua. Me gusta esnorquelear, y tengo ganas de conocer lugares como Palaos. Hace cuatro o cinco años por fin descubrí cómo se veía el mar. Por ciega, nunca había visto nada debajo del mar más que pura arena moviéndose, hasta que alguien me regaló un visor con mi graduación. Desde entonces planeo los viajes en función de dónde puedo ver abajo.

 

¿En qué otra ciudad te gustaría vivir?

En Los Ángeles, porque es una ciudad que está llena de latinos y porque está cerca de México. O sea, creo que más bien me gusta vivir en la Ciudad de México. He tenido la oportunidad de no vivir aquí y he decidido hacerlo. Me gusta mucho. También Río de Janeiro es otro lugar en el que me hubiera gustado vivir.

Viaje acústico con Lynn Fainchtein
Una de las primeras mujeres rockeras de la radio nos habla de su trabajo y de sus viajes.
Abril 7, 16
Fotografías por: Camilo Christen

Desde hace años, Lynn Fainchtein trabaja como supervisora musical para películas de la mano de importantes directores, como Alejandro González Iñárritu y Lee Daniels. Amante de la música del mundo, los viajes siempre le han parecido el pretexto ideal para comprar discos y descubrir sonidos —que después utiliza para acompañar las imágenes que vemos en pantalla.

 

¿Cuáles son los momentos más memorables de tu carrera?

Hay muchos. Casi te diría que en cada película, de todas las que he hecho, hay un momento memorable, una canción que quedó increíble. De Babel se me viene a la mente, sin duda, el final, con la canción de Sakamoto que cierra la película en el departamento, con una toma abriéndose sobre Tokio. En Precious hay un gran momento, cuando ella camina para ir a comprar un bucket de alitas de pollo... la canción que pusimos en ese montaje es maravillosa.

 

¿Cómo eras de adolescente?

Pues nerd. Totalmente nerd. Lo único que siempre me interesó fue la música y comprar discos. Ésa fue mi obsesión desde chiquita. A mí no me gustaban ni los coches ni las muñecas, sino comprar discos. No hacer música, lo que me gustaba era el objeto en sí y el oír lo que me provocaba escuchar cierta canción; eso es lo que ha movido mi vida.

 

¿Recuerdas cuál fue tu primer disco?

Cuando nací, a mis padres les regalaron un disco de los Beatles con Pete Best, todavía sin Ringo Starr, y aún lo tengo. Es un disco que parece pirata, pero no es. Después, que yo compré, fue el Foxtrot de Genesis, uno de Rush y, obviamente, los de Led Zeppelin. Sí, ésos fueron los primeros. También alguno de Frank Sinatra cantando canciones de Vinícius de Moraes, y de Janis Joplin, seguramente.

 

¿Qué relación encuentras entre la música y los viajes?

Siempre ha sido el lugar a donde voy de shopping de discos. Tengo organizada mi discoteca por géneros y por países: tengo una sección de música colombiana, una de música brasileña, una de música africana, una de música árabe, una de música israelí... aunque la sección de música mexicana ocupa la mitad del cuarto.

 

También intento llevarme algo de música para cada viaje. Ahora ya no lo hago tanto, pero cuando fui a Asia sí llevaba todo un playlist hecho a la medida. O sea, a veces sí le hago un playlist al viaje. Siempre pongo un disco de Sakamoto, digamos que siempre me acompaña en los viajes. Y lo hace muy bien, no estorba y es muy amable.

 

¿Cuál es la ciudad a la que sueñas ir?

Más que conocer ciudades, lo que me gusta es ver debajo del agua. Me gusta esnorquelear, y tengo ganas de conocer lugares como Palaos. Hace cuatro o cinco años por fin descubrí cómo se veía el mar. Por ciega, nunca había visto nada debajo del mar más que pura arena moviéndose, hasta que alguien me regaló un visor con mi graduación. Desde entonces planeo los viajes en función de dónde puedo ver abajo.

 

¿En qué otra ciudad te gustaría vivir?

En Los Ángeles, porque es una ciudad que está llena de latinos y porque está cerca de México. O sea, creo que más bien me gusta vivir en la Ciudad de México. He tenido la oportunidad de no vivir aquí y he decidido hacerlo. Me gusta mucho. También Río de Janeiro es otro lugar en el que me hubiera gustado vivir.