Hudson: arte, poesía y buena comida

Hudson: arte, poesía y buena comida
Alrededor del río Hudson se reescribe la historia actual del noreste de Estados Unidos. Emigrantes neoyorquinos, extranjeros y locales se reinventan junto con la ciudad. 
Agosto 12, 15
Fotografías por: Marcella Echavarr

El viaje desde Manhattan a Hudson es de dos horas, durante las cuales se ven hermosos paisajes atravesados por la presencia sutil y elegante del río. Hudson es la ciudad principal del estado de Columbia, ex territorio mohicano hasta la llegada de Henry Hudson en 1609. A él se le atribuyen el nombre y la mudanza de los primeros emigrantes holandeses, que luego fueron seguidos por los cuákeros y los ingleses. 

 

Los espectaculares paisajes alrededor del río dieron origen, hace un siglo, a la escuela de artistas. El mejor lugar para conocer este movimiento cultural es Olana, el museo del pintor Frederic Edwin Church, donde los jardines fueron diseñados por Frederick Law Olmsted, el mismo arquitecto del Central Park de Nueva York.

 

Mirando al valle está la casa de estilo moro, una verdadera obra de arte que vale la pena conocer y que tiene muestras de pintura de la época. Warren Street es el corazón de Hudson. Tiene un carácter especial, definido por el estilo holandés de las casas, muchas de ellas muy bien conservadas.

 

Después de varios años de decadencia, Hudson resurgió otra vez en los noventa, siguiendo a pioneros como los pintores Edward Avedasian y Ellsworth, el poeta John Ashbery y el artista David Kermani. Muchos de ellos llegaron cuando las  casas estaban prácticamente selladas por el abandono, el olvido y la delincuencia.

 

Después de los artistas y poetas siguieron los anticuarios y, luego, todo tipo de emprendedores. Están, por ejemplo, las inglesas expertas en hacer queso de Talbott and Arding; los artesanos y diseñadores de Fern; los chefs de Ca'Mea y los cientos de productores locales que, con la intención de vivir con sentido y aportarle al mundo productos de calidad que cuidan y respetan el medio ambiente, han cambiado su estilo de vida.

 

Hudson ha sido llamado el “diccionario más grande de arquitectura americana en los Estados Unidos” por la variedad de estilos y lo bien conservados que están sus casas y edificios antiguos. En Warren Street sobresalen espacios como Hudson Opera House, el teatro más antiguo del estado. También ahí está The Barlow, un hotel boutique de 16 cuartos. Los mismos dueños tienen un B&B victoriano un poco más retirado, pero con mucha personalidad. Se llama The Croff House y tiene un porche de la época y cómodos cuartos con chimeneas.

 

El renacimiento de Hudson tiene mucho que ver con la tendencia gastronómica actual, donde predominan lo local, orgánico y natural. Su Farmer’s Market tiene lugar todos los sábados en la calle Columbia. Allí llegan los productores de la región con sus cosechas de estación y, como el 17% de la zona es campo cultivado, hay mucha variedad y abundancia.

 

El regresar al campo se ha vuelto no sólo un movimiento, sino una obsesión para muchos citadinos con ganas de una vida más real. Dena Moran, la fundadora de Olde Hudson, llegó en 1999, después de una carrera en el mundo de los textiles en la gran ciudad. Lo que empezó como un hobby se convirtió en una de las principales tiendas de comida especializadas en Warren Street. Su secreto es ofrecer una selección de excelente calidad y estricta curaduría:  “mi negocio ha crecido al ritmo de Hudson”, afirma.

 

Kate Arding es una de las fundadoras de Talbott and Arding, la nueva tienda especializada en quesos de Warren Street: “mi especialidad son los quesos de calidad y, en general, todo aquello que le agregue valor a la leche”, dice mientras narra su recorrido desde la campiña inglesa a California y ahora a Hudson. 

 

“Decidimos apostarle a Hudson porque hay todo un movimiento que aprecia los sabores auténticos y las preparaciones artesanales, y porque aquí estamos en el corazón, donde se produce todo de calidad. Nuestra idea es poder mostrarle al mundo estos productos en una vitrina de la mejor calidad”.

 

Para disfrutar esos ingredientes, está Cafe Le Perche, un bistró y boulangerie francesa que ofrece pan, tablas con quesos locales, carnes frías y conservas de estación. Además, su jardín es uno de los mejores lugares para disfrutar del verano en Hudson.

 

Pero si tuviera que elegir un local favorito sería Lili & Loo, una tienda de regalos. Su creadora, Melinda Slover, tiene muy claro su punto de vista: “me encantan los colores oscuros, las plantas y las texturas de lo hecho a mano”.

 

A Hudson le esperan grandes cosas, entre ellas la llegada del Instituto de Arte Conceptual de Marina Abramovic en 2016. Mientras tanto, cada día llegan más profesionales que lo han logrado todo y ahora quieren la vida tranquila y llena de sentido que sólo un lugar como éste puede ofrecer.