Alcoba propia en los jardines de la Alhambra
Patio interior del parador. Cortesía de Paradores de Turismo, S.A.

Alcoba propia en los jardines de la Alhambra

De todos los clichés codiciados en el mundo, éste es uno que sí se justifica: dormir dentro del recinto amurallado de la Alhambra es inolvidable, y es algo que sólo puede hacerse en el Parador de San Francisco, un antiguo monasterio construido al lado de una de las edificaciones más hermosas del mundo.
El Parador de San Francisco en Granada es sin lugar a dudas el hotel más exclusivo de España. Para los escépticos: aquel donde resulta más difícil conseguir una habitación. Y eso que la red de Paradores Nacionales de Turismo de España tiene hoteles espectaculares en toda la geografía ibérica, instalados en edificios antiguos de gran valor histórico o parajes incomparables. Pero, ¿qué otro establecimiento puede darnos la oportunidad de pasar una noche en los jardines de la Alhambra? Aquí uno concilia el sueño al arrullo de las fuentes y el olor a romero, jazmines y azahares, y se despierta con el maravilloso espectáculo de los jardines del Generalife, los jardines de secano o el Albaicín en la ventana.

Fue en 1495, después de la reconquista, en cumplimiento de una promesa que hicieron a dios para obtener el buen fin del asedio al que estaba sometida la ciudad de Granada, cuando los Reyes Católicos ordenaron que se erigiera un monasterio dedicado a San Francisco de Asís sobre el lugar donde existía una mezquita y un palacio árabe con jardines y baños construidos por Yusuf I entre 1332 y 1364. En la capilla del convento (que puede visitarse) permanecieron los restos de Fernando e Isabel, por expreso deseo de la reina, hasta que se construyó un mausoleo permanente en la catedral de Granada. En 1835 fueron expulsados los franciscanos. El convento se utilizó primero como almacén de artillería y después como vecindad. A punto de ser demolido, un grupo de intelectuales granadinos lo restauró a principios del siglo xx. En 1928 se rehabilitó y se instaló una residencia para pintores paisajistas, que más tarde se convertiría en el actual Parador Nacional de Turismo.

Las 36 habitaciones, todas distintas, son muy amplias y ofrecen las comodidades modernas de un hotel de lujo. Su decoración, con muebles de maderas nobles oscuras, puede parecer un tanto austera, acorde al origen conventual del edificio. Pero el verdadero lujo del parador es el entorno en el que está emplazado.

El escritor Washington Irving puede considerarse el primer turista que se hospedó en el recinto de la Alhambra en 1829, cuando el palacio estaba en estado de abandono. Allí escribió su famoso libro Cuentos de la Alhambra, una recopilación de historias y leyendas que le contaron los habitantes del lugar, cuya lectura cae de maravilla previa a una visita a Granada. Ahora, el Parador de San Francisco, que se inauguró en 1944, tiene ya una larga lista de huéspedes famosos, como Dalí, que quiso pintar a su musa Gala precisamente en este parador; el maestro Andrés Segovia, que tocaba las notas de su guitarra en el patio, o los príncipes Rainiero y Grace que pasaron parte de su luna de miel allí.

Pasear en la noche por el parador y en los alrededores, cuando las multitudes de turistas se han ido y reina la paz, es un placer que se une a la música de las fuentes y al reflejo de las estrellas en las piscinas, y nos traslada a una época de esplendor inimaginable, cuando Granada era una de las ciudades más modernas, pobladas y maravillosas del mundo.

Y la Alhambra (del árabe al hamra, que significa rojo), construida sobre una colina rocosa de difícil acceso, en las márgenes del río Darro, se levanta como un castillo imponente de tonos rojizos y murallas que ocultan al exterior la belleza delicada de su interior. Originalmente fue concebida como zona militar y pasó a ser residencia real en el siglo xiii, tras el establecimiento del reino nazarí y la construcción del primer palacio por el rey fundador Mohammed ibn Yusuf. En la actualidad consta de un castillo y cinco palacios, cuatro de ellos de origen mozárabe y uno cristiano.

Sus jardines hispanoárabes han sido pensados para dar placer a los cinco sentidos: el color, la luz y la sombra a la vista; las plantas aromáticas y el dulce perfume de las flores al olfato; el murmullo del agua al oído; las distintas texturas de los materiales al tacto, y el sabor de los frutos al gusto. Y el propio parador cuenta con unos jardines maravillosos al estilo árabe, con caminos empedrados y sonoras fuentes. Además, desde los jardines y miradores se pueden admirar las torres de la Alhambra, las fuentes del Generalife, los muros rojos del Albaicín y los picos cubiertos de nieve de la Sierra Nevada.

En estos momentos, el hotel está realizando obras de renovación total, que aumentarán el número de habitaciones a 40 y dotarán al parador de una nueva decoración que mantendrá los elementos históricos de gran valor, pero al mismo tiempo introducirá diseños modernos para los interiores, creados especialmente para el singular entorno de la Alhambra. Actualmente hay 20 habitaciones disponibles, pero la sección en reformas está perfectamente aislada. Se estima que quedará terminada en marzo de 2008.

AUNQUE SEA UN "PIONONO"

Quien no tenga la suerte de conseguir habitación, debe al menos ir a comer o cenar al parador, ya sea bajo el hermoso artesonado del comedor o en la terraza de verano, desde donde se disfruta, sobre todo de noche, de maravillosas vistas del Generalife, un palacio independiente situado frente a la Alhambra con unos jardines fabulosos, que fue el lugar de descanso favorito de los reyes granadinos.

El restaurante está abierto al público en general, pero es imprescindible reservar. La cocina regional andaluza, más precisamente granadina, es de muy buena calidad. Entre semana, al mediodía, se ofrece un menú fijo de 22 euros que consta de una entrada, un plato fuerte, postre, vino, refresco o cerveza. Hay otro menú de 29 euros disponible todos los días, donde se puede escoger de la carta una entrada, un pescado o carne y un postre. Las especialidades más demandadas son las habas verdes a la granadina con jamón, el potaje de morillas (alubias especiales) con vegetales, las berenjenas mozárabes, los medallones de rape en salsa mozárabe con piñones, el cabrito en salsa de ajos y pimientos secos, el esturión de Riofrío y como postres, la dulcería del convento, en la que destacan los piononos, hechos con una receta de origen árabe que en el siglo xix rescataron tres hermanas viudas para su pastelería y bautizaron en honor del Papa Pío IX, tras darle el aspecto cilíndrico de la tiara papal.

El Parador de San Francisco está al final de la calle Real, en la que también se encuentra la casa-museo del gran músico granadino Ángel Barrios. El acceso al recinto amurallado se hace a través de la Puerta de los Carros, que fue añadida después de la reconquista para el transporte de los materiales del nuevo palacio de Carlos V, con carros tirados por bueyes y mulas.

PARADOR
DE SAN FRANCISCO
Real de la Alhambra s/n
T. 34 (958) 22 14 40
www.parador.es
Habitación estándar
260 euros.

Para hospedarse de marzo a octubre es necesario reservar por lo menos con seis meses de anticipación.

LOS PRIMEROS
SERÁN LOS ÚNICOS

Es importante saber que para visitar la Alhambra (www.alhambratickets.com) hay que comprar los boletos con anticipación, ya que por motivos de conservación se limita el acceso a un número determinado de visitantes por día.
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