Tierras donde se esconden pueblos de pescadores y hermosos paisajes naturales que el turismo todavía no ha descubierto. Esta versión auténtica de Italia es un verdadero lujo.
Cerca, pero de difícil acceso, el gran secreto de la Costa Alegre es que ha sabido mantenerse “escondida”. Para llegar a sus playas hay que volar a Manzanillo o la ciudad de Colima. Por eso, éste es un plan perfecto para quienes dispongan de un poco más de tiempo y quieran hacer el recorrido completo, haciendo paradas en Colima, Comala, Manzanillo y otros pueblitos que encontrarán en el camino.
Lo malo
Si no hay tiempo y la idea es llegar en avión, definitivamente el problema será el costo y la frecuencia, pues pocas aerolíneas realizan vuelos a Manzanillo. Otra desventaja es que la oferta hotelera es más reducida que en los grandes desarrollos, por eso lo ideal es planear el viaje con tiempo para no quedarse sin espacio.
Lo imperdible
Casi exagerando, pero no, nadie debería venir aquí sin conocer Cuixmala, un reserva ecológica —hotel tan espectacular como para mudarse a vivir en ella—. Dentro del gigantesco terreno hay mucho más que playas, lo que predomina es la selva baja y la flora y la fauna que crecen en ella. Claro que para poder disfrutar de todo esto, hay que hospedarse aquí. Si se viene en familia, rentar una de las casitas que no resulta tan caro y siempre se incluyen los fresquísimos alimentos (casi más de la mitad de la comida es de producción propia).
Para comer
Para un comida junto al mar hay que ir a Playa Rosa (el restaurante y el hotel tienen el mismo nombre que la paya) aunque en realidad el plan completo debería organizarse yendo a pasar el día entro y disfrutando de la pequeña bahía.
Lo distinto
Una idea diferente es planear con tiempo el viaje y ponerse en contacto con la Estación de Biología Chamela, que dirige la . Aquí viven científicos de todo el mundo que estudian la flora y la fauna local. Aunque se trata de una reserva de la biósfera que no es muy grande, resguarda una gran diversidad biológica y por eso conocerla es doblemente interesante.