Ana Paula Domínguez: ¡Al agua!

Ana Paula Domínguez: ¡Al agua!
Si lo que quieres es mantenerte joven y sano, tomar agua es parte fundamental. Unas sencillas recomendaciones para mantener tu buena salud, en casa y cuando viajas.   
Agosto 3, 16
Fotografías por: Paulina Figueroa

Tomar agua es fundamental para tener una vida sana. Piensa en esto, nuestro cuerpo está compuesto en un 70% por agua. El paso del tiempo y la cantidad de pesticidas, hormonas, metales y cloro a los que estamos expuestos hace que para los 65 años, los niveles de agua se reduzcan a un 55%. Además, la falta de agua es una de las causas principales de la fatiga matutina, del estreñimiento, de inhabilidad del hígado para metabolizar las grasas, del mal funcionamiento de las articulaciones y los cartílagos. Durante los viajes, beber agua es importante para no deshidratarnos.

 

 

Cambia tus hábitos

 

• Toma por lo menos dos litros de agua diariamente. No tomes más de eso porque puedes poner a trabajar a tus riñones a marchas forzadas.

 

• Evita tomar mucha agua con tus alimentos, ya que diluye el ácido del estómago que necesitas para digerirlos.

 

• Si comes cuatro piezas de fruta o cuatro porciones de verdura al día, esto ya provee casi un litro de agua. Las frutas y las verduras, además, te ayudan a tener huesos y articulaciones más sanos.

 

• Los jitomates y la lechuga son 95% agua. El melón, la sandía, las naranjas, las zanahorias y el brócoli son 90%. 

 

• Si tomas poca agua, tu cuerpo lo percibe como una amenaza, y puedes empezar a retener líquidos.

 

• Las bebidas carbonatadas pueden provocar piedras en los riñones.

 

• El color de tu orina es un buen indicador para ver si estás tomando suficiente agua. Si tiene un color amarillo fuerte y tiene olor, necesitas tomar más agua. Si estás hidratado, el color de tu orina debe de ser claro e inodoro.

 

• Si tomas mucha agua, pero sigues teniendo sed, debes consultar a tu médico para revisar tus niveles de azúcar.

 

 

¿Sabías que el agua es fuente de vibraciones positivas? 

 

Para muchos será conocida la historia del Dr. Masaru Emoto, quien en los años noventa realizó varios experimentos con agua. Tomó muestras de varias fuentes, congeló unas gotas, las examinó bajo un microscopio y las fotografió. Primero hizo el experimento con agua de una fuente pura y luego con agua contaminada. En el primer caso, la foto reveló una forma cristalina hermosa y en el segundo caso, un patrón turbio sin estructura. El Dr. Emoto continuó haciendo este tipo de experimentos siempre buscando demostrar que los pensamientos humanos y las emociones son capaces de alterar y afectar la estructura molecular del agua. Aunque la ciencia nunca ha aprobado sus estudios, nada perdemos con canalizar buenos pensamientos. O ponerle un cuarzo.