¿Dónde romper la rutina? - El sitio más pacífico de Costa Rica

¿Dónde romper la rutina? - El sitio más pacífico de Costa Rica
Una pausa de 5 días de la cotidianidad. Llevaba tiempo viviendo en automático y necesitaba paz para seguir.
Noviembre 8, 16
Fotografías por:

Para llegar a La Montaña Azul hay que recorrer un trayecto de cuatro horas saliendo del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en Costa Rica; pero el camino se hace ligero cuando empiezas a respirar vida y a nutrirte de la vegetación.

 

 

Día 1
 

El primer día, nos reunimos a las 18:30 en una palapa que tiene un techo de palma altísimo en forma de pirámide.

 

En el centro hay una fogata, y después de una cena gourmet vegetariana, dónde conocimos a los dos facilitadores: Carla Pérez, health coach, y Sifu Simón, maestro de chi kung y tai chi chuan.  

 

 

En este momento aún hay niños que se despiden de sus mamás para ir al campamento Alaya, a 10 minutos –caminando– de donde estamos. Las actividades para los pequeños también están dirigidas por Sifu Simón y su equipo, quienes se encargan de enseñarles los principios del tai chi chuan y el chi kung de forma divertida.

 

Así empezó este retiro. Me tranquiliza el sonido de las chicharras y los grillos. Todo está bien. Aquí la mente descansa, y la naturaleza se encarga de curarlo todo.

 

 

Día 2
 

“Sin importar qué problema físico o emocional tengas, el chi kung corrige y libera los bloqueos”, con esta frase inicia la sesión Sifu Simón, “cuando lo practicamos, el cuerpo se reconecta con su fluidez y paz interior”.

 

Por la tarde nos metemos en temas profundos con Carla Pérez Galicia, quien nos habla de la importancia de integración mental, física, espiritual, emocional y energética.

 

 

Por la noche, Adelaida, la guardiana de este lugar, nos explica antes de cenar lo importante que es elegir nuestros alimentos, la energía con la que nos los comemos y el lugar donde los comemos. Finalizamos el día con un té. Nos ponen sobre la mesa las opciones de hierbabuena, menta, canela, anís y jengibre.

 

Me voy tranquila a dormir, con la emoción de sonreír desde el corazón.

 

 

Día 3
 

Hoy, Carla nos pidió salir de nuestra zona de confort. Nos citó a las 6:15 con traje de baño y toalla para ir a un río. Caminamos media hora antes de llegar a una hermosa cascada.

 

 

Todas las participantes confesamos haber tenido dudas y excusas para zafarnos de la misión, pero al final llegamos a la cita puntualmente y nos lanzamos a lo desconocido.

 

Para llegar a la poza teníamos que tocar el agua helada de la montaña y caminar sobre unas piedras, agarrándonos con manos y pies. Una vez tomada la decisión de sumergir el cuerpo completo, la salida asemeja a un renacimiento, el cuerpo se templa y entras en calor. Fuimos a través de nuestros miedos.

 

 

Día 4
 

En la sesión de chi kung nos enseñaron la posición de la luna, recomendada para purificar los canales energéticos de los riñones. Los niños que están en el campamento llegaron más tarde y juntos practicamos una sesión de tai chi chuan, en la que aprendimos el arte de la no resistencia, de la fluidez.

 

 

Por la tarde tuvimos una sesión con Carla que nos sacó lágrimas a varias. Hablamos sobre el papel de la mujer y su capacidad energética de contención. Reflexionamos en torno a las cualidades del hombre como energía eléctrica que da y que guía, que va y que para expresarse requiere contenerse en lo que Carla llama “el útero energético” de la mujer, nuestra capacidad de sostener, de recibir y de no hacer.

 

Día 5
 

En el comedor tienen un lugar con distintas hierbas frescas para que hagas tu propia infusión. Después de comer tomé una infusión de anís y me senté en una mesa con lápices de colores y mandalas para colorear.

 

Pasé mi tiempo libre dibujando, tomando té y después hice una última visita a una de las pozas cercanas a la Montaña, donde tomé un baño placentero, ya que el día estaba mucho más soleado.

 

 

En la sesión de chi kung, con Simón, aprendimos un último ejercicio llamado “empujar la montaña”, y luego cada una realizó su práctica en total silencio. La despedida con Carla fue muy emotiva, ya que externamos las experiencias y descubrimientos a lo largo de este retiro.