India indispensable

India indispensable
Club Travesías prepara un viaje fuera de lo común: un recorrido por el noroeste de India. Ésta es apenas una muestra de lo que los viajeros que se apunten podrían descubrir en uno de los países más diversos y complejos del mundo.   
Diciembre 9, 16
Fotografías por:

Muchas de las imágenes maravillosas que los viajeros evocan al pensar en India se concentran en este itinerario por el noroeste del país: mujeres elegantemente envueltas en saris de colores, festines de sabores indescriptibles, palacios flotantes de mármol que se han convertido en los hoteles, templos y mausoleos erigidos sobre jardines paradisíacos, mercados que no se acaban nunca, para felicidad de los ojos, los paladares y los olfatos curiosos. 

 

 

 

Pero no sólo eso. La magia de un viaje como el que proponemos tiene que ver también con los anfitriones que recibirán a todos los socios de Club Travesías:  los queridos y viejos amigos de Amber Tours, y su gran red de contactos, que permiten acceder hasta lo más íntimo de la cultura de este país.

 

Delhi, la primera parada, sorprenderá por sus jardines, el trazo y la arquitectura de la era Edwin Lutyens y la belleza de la tumba y los jardines del emperador Humayun. Esta estructura, de hecho, fue la que inspiró el Taj Mahal, el mausoleo de mármol y piedras preciosas más sublime que el hombre haya podido imaginar —y que veremos al atardecer del día siguiente, desde un acceso que muy pocos conocen.

 

 

 

 

Esa segunda noche en Agra la pasaremos en el Oberoi Amarvilas, cuyos balcones miran precisamente al Taj Mahal que visitaremos de nuevo desde muy temprano, para salir hacia Amanbagh. Esta propiedad de Aman es un oasis de calma y armonía —con un spa y una cocina fuera de serie—. Fue erigido en arenisca, muy cerca de una población tradicional que tendremos la gran oportunidad de recorrer al atardecer, cuando los campesinos traen de regreso a las vacas.

 

 

 

La mañana siguiente aguarda una experiencia inolvidable: el recorrido por  la ciudad medieval abandonada de Banghar —incluso tomar una clase de yoga ahí, entre los sonidos de las aves y los monos— y el Parque Nacional de Sariska para, entonces sí, salir a descubrir dos de las ciudades más características en la región de Rajastán.

 

Jaipur se construyó en el siglo xviii, cuando el emperador Sawai Jai Singh dejó el Amber Fort para construir otra ciudad cerca de ahí, que combinara magistralmente los estilos arquitectónicos mogoles y rajastaníes. 

 

Recorrer las calles de su bazar, además, es sucumbir a la larga tradición mercantil del lugar: ya sea que se trate del comercio de joyas, textiles estampados con bloques de madera, tapetes o pulseras de bisutería como las que llevan todas las mujeres locales, es un placer interactuar con los vendedores, dejarse ofrecer un té, conocer a un pueblo de excelsos artesanos y verlos trabajar con devoción. 

 

 Por su parte, el ascenso al fuerte que le dio nombre a la compañía de nuestros anfitriones es otra visita ineludible y otra muestra de lo que las manos indias pueden lograr, incrustaciones de piedras preciosas, de espejos, pinturas “miniatura” hechas con un detalle sobrehumano… Una de esas raras instancias donde la opulencia descarada no está peleada con la armonía.

 

En Udaipur, la otra gran ciudad de Rajastán, los socios de Club Travesías podremos dormir en uno de los palacios más inolvidables: el City Palace, aquel que parece flotar en el centro del lago Pichola, y que mandaran construir —se puede decir labrar— en mármol y granito los maharanas (guerreros) de la región. Sus antiguos moradores le legaron a todas luces el mismo sentido del hedonismo y de la hospitalidad que hoy acoge a sus huéspedes.

 

 

 

 

Esto último no se limita al servicio, la cocina y los mimos a los que solemos referirnos, sino a una capacidad de sorprender que optaremos por no estropear con esta invitación a vivir el noroeste de India de la mano de los expertos.

 

 

Para más info de las experiencias visita clubtravesias.com