El origen de las especies en Galápagos

El origen de las especies en Galápagos
En Galápagos la naturaleza se ha encargado de experimentar con la vida salvaje, ya que su aislamiento geográfico le permite, desde hace millones de años, crear el ambiente perfecto para reproducir especies únicas.
Febrero 2, 17
Fotografías por: Getty Images

Charles Darwin fue el primero en descubrirlo, hace 181 años, cuando en una expedición a bordo del Beagle llegó a sus costas, y los resultados de sus investigaciones revolucionaron las teorías evolutivas de la época. Hoy, quien arriba a estas tierras es apenas un diminuto observador, y debe ser extremadamente cuidadoso para no dejar huella de su visita. De hecho, el ingreso de turistas es limitado, para hacer el menor daño posible a la zona. Una reservación puede tardar más de un año en conseguirse, en especial si es para un crucero. 

 

 

De las 13 islas que componen Galápagos, cuatro son habitadas por el hombre -—una de ellas Santa Cruz, donde hay opciones de hospedaje—, pero en las otras tres sólo habitan especies endémicas.

 

 

 

 

A continuación enlistamos las más atractivas para visitar, recuerda que unos binoculares y una buena cámara fotográfica son esenciales en esta travesía para admirar a distancia a iguanas, piqueros y tortugas gigantes que se esconden entre la maleza, en un entorno virgen.

 

 

San Cristóbal

 

Durante 20 minutos caminas por un sendero con mangle que conduce hasta la playa La Lobería, donde decenas de lobos marinos descansan y toman el sol mientras algunas hembras enseñan a nadar a sus críos. No puedes acercarte mucho, medio kilómetro de distancia es el límite. En esta isla también están las famosas iguanas de lava, que llegan a medir 20 centímetros y presumen una cola con tonalidades rojas y naranjas.

 

 

 

 

Española

 

Es una de las islas más pequeñas y en la que se cree que han vivido ciertas especies por más de cinco millones de años, ya que en ella está el volcán cuya explosión dio origen al archipiélago de Galápagos. En el área de Punta Suárez está un acantilado de más de 200 metros de altura, donde despegan los famosos albatros ondulados, un tipo de ave regional que abre las alas hasta alcanzar una extensión de 2.30 metros de longitud. También aquí se localiza el Soplador, punto en el que el mar choca contra las rocas y se eleva hasta alcanzar los 23 metros de altura. Del otro lado de la isla, en la bahía Gardner, se puede practicar esnórquel, entre tortugas, mantarrayas, lobos marinos y tiburones nodriza.

 

 

 

 

Floreana

 

Cuando Darwin llegó a esta isla, en 1835, encontró la cárcel de alta seguridad del Ecuador —habitada únicamente por prisioneros negros—. En la actualidad, sólo quedan las ruinas de la prisión y están las reservas naturales donde habitan tortugas terrestres gigantes. En las visitas guiadas se puede caminar hasta la laguna, que aloja a una colonia de flamencos. Hubo una época en la que el mar de Galápagos fue custodiado por piratas, así que siguiendo las leyendas, algunos guías organizan paseos por las cuevas que habitaron los bucaneros, y aseguran que todavía hay tesoros escondidos. Pero lo más curioso de este sitio es que desde 1793, un barril funciona como oficina de correos: los turistas dejan postales que llegan a su destino semanas después. 

 

 

 

 

Santa Cruz

 

Desde hace 50 años, en esta isla, justo en el sector de Puerto Ayora, se ubica la Estación Charles Darwin, un centro científico que asesora a las autoridades ecuatorianas acerca de la conservación del ecosistema de Galápagos. Los viajeros visitan las instalaciones para adentrarse en los estudios que ahí realizan. En sus jardines vivió el “Solitario George”, la última tortuga terrestre gigante de su especie, que falleció a los 100 años de edad. Muy cerca de ahí se conservan las plataformas de lava, un espacio con famosas figuras que el magma creó hace 2.3 millones de años, y se puede subir al cerro Crocker, que ofrece la mejor vista panorámica del archipiélago.

 

 

 

 

Seymour

 

Aunque es una de las islas más pequeñas no se puede recorrer por completo, ya que resguarda una zona de anidación de fragatas de pecho rojo. A esta isla se llega para observar distintas aves y su comportamiento, como el baile de cortejo de los piqueros de patas azules y la forma en la que las gaviotas, paradas sobre las rocas de los acantilados, observan al horizonte.

 

 

 

 

Galápagos se localiza mil kilómetros al oeste de la costa ecuatoriana. Desde la Ciudad de México hay vuelos directos con destino a Quito, y de ahí se debe tomar otro avión que te lleva a la isla Baltra y a San Cristóbal (si reservas un crucero), o a Santa Cruz si vas a hospedarte en tierra.

 

 

Para llegar a Galápagos se debe pagar una Tarjeta de Control de Tránsito, con un costo de 20 dólares, más el ingreso al Parque Nacional, de 50 dólares.