Desde hace mil años, muchos peregrinos recorren la península de Kii, en la prefectura de Wakayama, para visitar tres templos sagrados. Y, seguramente, seguirán haciéndolo por muchos siglos más.
Ésta es la historia de un rey que pidió tres deseos y convirtió un desierto en la ciudad más exuberante y exagerada que existe sobre la faz de la tierra.